Thursday, May 05, 2011
Algunas palabras Sobre una Momia
Después de lograr que su blog fuera declarado de interés barrial (esto es, en el radio de unas cuatro a seis manzanas, los límites son difusos) maldoror se abocó a realizar uno de sus sueños de juventud, de cuando vivía allá en Santa Fe y estudiaba traductorado de inglés: construírse una pirámide para poder morar dentro, protegido por el frío y la humedad que le hicieran de refugio contra el desmoralizante calor y el sol abrasador del Chaco. Como no pudo llegar con la guita para comprarse la villa de Berlusconi en Laco di Como y llenarla de putas, bien valía lo que había juntado con rifas y empanadas, para comprar las casas de alrededor y adueñarse de la manzana. La habitación que quedaba en el centro de la pirámide sería la cámara mortuoria. Hubo que demoler muchas casitas, con la gente adentro, y perros y chicos que lloraban, ancianos que no se podían mover lo suficientemente rápido y que quedaron debajo de los escombros. No importa, todo hace de relleno para una buena empanada, hasta la papa sirve, las pasas de uva, todo agrega. Allí se acomodaría a esperar la llegada de la fin del mundo, la venida de Ctuhlhu y sus muchachos peronistas, que lo rescatarían del cruel reinado de la Conciencia Castrante y del Demiurgo Monitor Panóptico, que todo lo ven. Dispuso de ofrendas para los dioses, como su colección de cds de jazz del sello Blue Note, revistas Fierro y Playboy, algunas Interviú (la que tiene a Marta Sánchez en bolas, todo un tesoro sin salpicaduras de semen) y algunas Penthouse. Para preservarse de los saqueadores de tumbas, dispuso de trampas, como mesas servidas con picadas y fernet con coca, camas arropadas en lino rosa con vedettes allí recostadas, que eran en realidad súcubos que destripaban a los inadvertidos huéspedes, o corredores que derivaban hacia insospechados lugares, como comisarías, o agencias de la AFIP. Todo era mejor así, con las precauciones necesarias, y un cierto toque de estilo Vincent Price, no como algunas momias de papel maché, colectiveros de las Líneas Al Más Allá, que se enterraban con sus colectivos, envueltos en ristras de boletos sin cortar, víctimas de los temibles profanadores, buscadores de capicúas. La momificación, SU momificación, era un tema que había estudiado durante años. Como no podía contar con la ayuda de nadie que lo vaciara de sangre, sesos, y demás órganos, habría de implementar el método que usaban los monjes zen del Japón: ayuno casi total durante cuarenta días, una dieta a base de agua muy alcalina, corteza de pino y sauce, y si esto les parece demasiado ascético, era la mortaja lo que endulzaría su partida al más allá. Maldoror había descubierto que la miel y el ámbar conservaban insectos fosilizados por miles de años hasta ser descubiertos, por eso embebió metros de lino en una mezcla dorada de savia de pino, sabia resignación, ámbar y miel con los que se envolvió para reposar sobre un sarcófago ovalado donde podía leerse en áurea filigrana 'No Me Rompan las Pelotas'
Wednesday, April 20, 2011
Postales Pascuales
Guillermo Moreno en una Pascua Peronista de 1959: como el peronismo estaba proscrito, traficó con huevos de chocolate con la cara de Perón, hasta que lo agarró Tacuara, y lo hicieron sentarse en la famosa lanza del nazionalismo católico
La peor Pascua de Ricardito Alfonsín no fue la del '87: aquí se lo ve con un futuro dirigente de Franja Morada en manos del Conejo Tarantino, un resabio carapintada que tuvo en vilo al país en esas jornadas de nostálgicos y mesiánicos (gracias Campolongo) alzamientos.
El secreto detrás de la tristeza de Nicolás Cabré: una zanahoria de peluche que no supo agarrar a tiempo. De haberlo hecho sería un gay feliz, en cambio...
Así fue el casting para el Agujerito Sin Fin. Claudio Morgado en el traje de conejo; sobre su falda, Nancy Dupláa
Chiche Gelblung haciendo todo por complacer a su madre: las Pascuas de 1954 le sirvieron para sacarle unos mangos a los cristianos de Villa Luro, y poder comprarle con ese dinero una colonia Nantes a su progenitora
Graciela Alfano en un parate de la grabación de la novela de Migré 'Conchitas Pintadas', 1964
Aciago destino de un héroe: Pepe Pompín se toma el palo de TELEFE. Después de escupirle la cara a Victor Hugo Morales, y decirle, '¿querés bajar línea?, bajáte esta, puto', lo obligaron a usar esta careta de mono por goriloide y derechoso. Sólo lo despide Laika, la perra de la mujer de Wainreich (¡qué buena está!)
La peor Pascua de Ricardito Alfonsín no fue la del '87: aquí se lo ve con un futuro dirigente de Franja Morada en manos del Conejo Tarantino, un resabio carapintada que tuvo en vilo al país en esas jornadas de nostálgicos y mesiánicos (gracias Campolongo) alzamientos.
'Dále, Pascual': Silvio Soldán en Sastre, su pueblo natal de Santa Fe, animando la Semana Santa para un grupo de nazis refugiados en esa provincia.
El secreto detrás de la tristeza de Nicolás Cabré: una zanahoria de peluche que no supo agarrar a tiempo. De haberlo hecho sería un gay feliz, en cambio...
Así fue el casting para el Agujerito Sin Fin. Claudio Morgado en el traje de conejo; sobre su falda, Nancy Dupláa
Chiche Gelblung haciendo todo por complacer a su madre: las Pascuas de 1954 le sirvieron para sacarle unos mangos a los cristianos de Villa Luro, y poder comprarle con ese dinero una colonia Nantes a su progenitora
Graciela Alfano en un parate de la grabación de la novela de Migré 'Conchitas Pintadas', 1964
Aciago destino de un héroe: Pepe Pompín se toma el palo de TELEFE. Después de escupirle la cara a Victor Hugo Morales, y decirle, '¿querés bajar línea?, bajáte esta, puto', lo obligaron a usar esta careta de mono por goriloide y derechoso. Sólo lo despide Laika, la perra de la mujer de Wainreich (¡qué buena está!)
Monday, April 11, 2011
Una Epopeya Personal
'No veo ningún Dios aquí arriba'. La frase que dicen dijo Yuri Gagarin, y que en realidad pronunció Nikita Kruschev durante un congreso de propaganda anti religiosa del Comité del Partido Comunista, y que atribuyó al cosmonauta para legitimar el ateísmo del régimen, parece jalonar la epopeya personal de un astronauta que fue elegido como pudo haberse elegido a cualquier otro (si la perra Laika hubiese leído a Marx, hoy tendríamos de presidenta a una veterinaria) Pero la historia de Gagarin y su afirmación no termina ahí: cuando le preguntaron a John Glenn si había visto a Dios, dijo algo como 'no necesito volar al espacio para verlo, porque está en el corazón de cada ser humano'. La anécdota hasta parece servida para aleccionar con una adecuada parábola acerca del ateísmo barbarizante de los parientes del este y moralizar sobre lo humanos y buenos hijos de Dios que son los americanos protestantes. La verdad es que Gagarin fue usado como un héroe de la Revolución, y se convirtió en una estrella: si orbitó la tierra una vez, lo hizo muchas más veces gracias a las fotos que se sacó junto al Che, Fidel, o Gina Lollobrígida. Pero si fue un héroe, no lo fue en el sentido prometeico de la palabra (es decir, una persona arrojada que arriesga su seguridad para arrebatar algo a un poder superior para luego traerlo a un plano inferior donde ese algo será más provechoso) . En un sistema político donde los individuos no contaban más que como números en favor de un proceso histórico - la Revolución - Yuri Gagarin fue el triunfo de una individualidad, porque fue elegido por sus capacidades únicas, y a su manera, en el espacio, en la inmensidad inconmensurable, como el protagonista de una aventura inaudita, fue libre, como Shostakovich con su música, o Chagall en sus pinturas. Sin ataduras a un comisario político que le dijera que Dios no existía. Yuri Gagarin derribó barreras que estan en la imaginación, porque demostró que se podía llegar donde sólo se había imaginado se podía llegar. Es paradójico que el mismo régimen que derribó estas barreras, en agosto de ese mismo año (1961) empezaba a construir el muro en Berlin.
Thursday, March 31, 2011
Payadas Lácteas
En estos tiempos de vampiros sexies, y tenores grasos como Fláccido Domingo vale la pena recordar un cantante de verdad. Horacio Guaranindie no al pedo tenía el mismo mote que el poeta latino (y no tiene nada que ver con Arjona): igual que Homero Manzi en el tango, o el mencionado guatemalteco en el arte del anilinguus, Horacio se dedicaba al arte de la frase, la copla, la milonga, el contrapunto, el corte y la confección -tejía mañanitas, y le salían divinas-. Una vez se enfrentó con el payador Silver Moon en una épica payada que pasaría a la historia en un cuadro de Zurbarán Merlo titulado 'Los Gauchos de Onán', o Payada Pajera, ya que el encuentro se realizó en un depósito de fardos de forraje durante el invierno de 1931. Dicen que la contienda duró varios días, dicen otros, varios meses. Los temas iban versando desde las delicias del sexo opuesto, elogiando los atributos de las allí presentes, hasta los beneficios del by-pass, pasando por el propósito del universo o lo conveniente e higiénico de la energía nuclear. Horacio y Silver paraban para comer, cagar o dormir, y seguían, con o sin público, hasta que los echaran, o se hiciera la hora de ir a ver a Tinelli. Algunos fragmentos se grabaron y todavía se pueden escuchar en la Biblioteca Nacional (si van de mi parte, hablen con González, y péguenle un tiro por bolche y genuflexo) Aquí un fragmento:
Horacio: Y ahora rimo yo porque me toca / pido a través de mi boca / y para aquel que me escucha / sea su dicha muy poca / o su esperanza mucha / cuando ponerla es una lucha / por cuestiones de tamaño / aconsejo ponerla mucho / y como se hacía antaño / acogotar el ganso/ y ya sobre el pucho/ acabar afuera y / dejarlo descansar, / mas si la prisa lo apela / o ante cualquier apuro / la circunstancia lo exorta / le digo al pedo es reempujar / cuando la pija es corta....
Silver : Su indirecta no me intimida / le digo gaucho bellaco / con traza de maula y / condición de hominicaco / Que si la tuviera corta / como ud dice la tengo / más sabe tu hermana / de mi ganso rengo / que de hacer tortas / Y es a las tetas de tu hermana / a lo que le quiero cantar / fuente de inspiración / y alimento de mis ansias / que como un crío / en su infancia / allí va su hambre a saciar / yo mismo y mi pingo/ en ese surco he de sembrar
Horacio: No me asusta el acertijo / y su facilidad al rimar / que si mal no me fijo / y no me he de equivocar /
es más fácil tu hermana / que rimar todo en 'ar' / Y hablando de su carencia / y su falta de inventiva / allí es donde todo estriba / donde las tetas como / hermanas se bifurcan / y las de tu hermana se juntan / para hacerme una buena turca.
Silver Moon: Ya que habla de carencia / y de falta en la expresión / es por mi condición / de macho y de buen tipo / que yo no me anticipo / a criticarlo sin compasión / por su fama de pucherazo / y manoteador de bultos / yo como Ud no me oculto / ni me como el queso / en un rincón / como si de ratón / se tratase / Al que nace maricón / es al pedo que lo garchen / Y ya que de rimas / gratuitas se trata /aprovecho la partida/ y no me lo van a impedir / no voy a dejar de decir/ en esta mi cuarteta /¡Qué bonita Amber Valetta / si tuviese un poco más de teta!
Horacio: Y ahora rimo yo porque me toca / pido a través de mi boca / y para aquel que me escucha / sea su dicha muy poca / o su esperanza mucha / cuando ponerla es una lucha / por cuestiones de tamaño / aconsejo ponerla mucho / y como se hacía antaño / acogotar el ganso/ y ya sobre el pucho/ acabar afuera y / dejarlo descansar, / mas si la prisa lo apela / o ante cualquier apuro / la circunstancia lo exorta / le digo al pedo es reempujar / cuando la pija es corta....
Silver : Su indirecta no me intimida / le digo gaucho bellaco / con traza de maula y / condición de hominicaco / Que si la tuviera corta / como ud dice la tengo / más sabe tu hermana / de mi ganso rengo / que de hacer tortas / Y es a las tetas de tu hermana / a lo que le quiero cantar / fuente de inspiración / y alimento de mis ansias / que como un crío / en su infancia / allí va su hambre a saciar / yo mismo y mi pingo/ en ese surco he de sembrar
Horacio: No me asusta el acertijo / y su facilidad al rimar / que si mal no me fijo / y no me he de equivocar /
es más fácil tu hermana / que rimar todo en 'ar' / Y hablando de su carencia / y su falta de inventiva / allí es donde todo estriba / donde las tetas como / hermanas se bifurcan / y las de tu hermana se juntan / para hacerme una buena turca.
Silver Moon: Ya que habla de carencia / y de falta en la expresión / es por mi condición / de macho y de buen tipo / que yo no me anticipo / a criticarlo sin compasión / por su fama de pucherazo / y manoteador de bultos / yo como Ud no me oculto / ni me como el queso / en un rincón / como si de ratón / se tratase / Al que nace maricón / es al pedo que lo garchen / Y ya que de rimas / gratuitas se trata /aprovecho la partida/ y no me lo van a impedir / no voy a dejar de decir/ en esta mi cuarteta /¡Qué bonita Amber Valetta / si tuviese un poco más de teta!
Wednesday, March 30, 2011
Tango Locrio
Para tardes nubladas y/o lluviosas y frías, es recomendable tener un gato cerca, y algún disco de Juan D'arienzo. La iluminación ha de ser pobre, y si se trata de un foquito (no digo bombilla, porque esa va dentro del mate, este es un blog argentino, no me rompan las pelotas) es mejor que esté sucio, para que la luz sea febrilmente molesta en su escasez y que haga poco visibles los rincones.El olor es olor a lluvia, y si hay olor a lluvia, y encima es sábado, puede haber una madre o abuela que hornee algo. Una torta, con ese polvo que se llamaba Royal, y que tenía una reproducción del mismo Polvo Royal en la etiqueta, que tenía otro envase adentro, y éste otro, y así...Si ya te sentaste con la pava al lado, y el mate está listo, sólo queda ponerse a escuchar el disco. Nada de tangos contemporáneos, tipo Santaolalla, o Lavié, -menos Cacho Castagna-,: semejantes pelandrunes carecen de barro de arrabal, y rebosan de luces hostiles del centro, desdibujan el cuadro antes descripto: un interior de Vermeer no se puede iluminar de ditroicas, o con un parmil de los que se usan en las vernissages para dar luz al último producto vitivinícola, o al culo de la última modelito de tapa, donde sí quedaría bien un Bajofondo Tangacool. Acá estamos hablando de sonido monaural, del foquito, y ya me hinché las pelotas. Como cuando estoy en una sala de espera y una vieja chota que apesta a perfume se pone a leer un libro de Paulo Coelho y a comentar que una vez se lo cruzó en un aeropuerto ¡y viajó al lado de él hasta Roma! (Roma con una 'rrrr' que le hace cosquillas en la dentadura postiza, como a todas las viejas) Decía: luz agónica, algo de Julio de Caro, y un brasero si hace mucho frío. El gato me mira y me dice '¿Y porqué no jazz?'. 'Jazz, no, te explico', le digo yo girando en un esguince hacia la esquina donde está el gato, 'si hiciese calor, y estuviéramos en New Orleans, sí, algo dixie iría bien. No me interrumpas, Locrio, que el artículo para el blog recién va por la mitad'. En eso se hace un silencio, y el disco ya pasó a la segunda pista. El gato agarra el saxo y empieza a tocar 'Sweet Lorraine'. 'Locrio, ¿qué te dije?¿Te pensás que esto es tomarse un vaso de tinta y cagar pitufos? El artículo tiene que estar posteado para mañana...¿en qué estaba? Sí, 'Cómo escribir un tango en una tarde gris'. Aunque el artículo podría llamarse...'Los olores de la infancia'. Y ahí hablaría de los olores a torta, horneadas con ese Polvo Royal, que tenían en la etiqueta, justamente, una reproducción del mismo envase, y sobre éste, otro Polvo royal y así...
Saturday, March 05, 2011
Mundo farmacéutico
Naran Pauls, nuestro cítrico de cine invitado, le saca el jugo a la última producción del director Adrián Caetano Velloso, un profundo drama humano cargado de barbitúricos.
''La última película de Adrián, 'Mundo Farmacéutico', se revela como una versión moderna de las Guerras Médicas, no esta vez entre los griegos y los persas, sino como la pulseada entre dos gremios antinómicos, farmacéuticos y kiosqueros, que bajo la superficie devela una revindicación de la lucha de clases: el monopolio farmacéutico -profesionales de la administración de drogas, regulados por el academicismo hasta para vender chupetes-, y la primorosa, casi promiscua informalidad de los kiosqueros, que ofrecen desde un Sertal, pasando por un Ibuprofeno para el dolor premenstrual de una vecina en apuros, hasta un pelpa de merca para un pibe sacado. Caetano y su ojo, el del proletariado carente de prejuicios, se enfrenta con la estructura del kafkiano negocio de los medicamentos con sobreprecio, las mamaderas, los chupetes y sonajeros de una maquinaria perversa que, disfrazada de inocente y solícita, se erige como una 'Farmacity', una ciudad de las drogas que se cobra desde el estacionamiento hasta el papel higiénico con rigurosa minuciosidad, bañada por la impersonal luz de tubos fluorescentes, que en su fantasmagórica transfiguración sin sombras ni contrastes, se opone al barrio y su familiariedad acogedora, la de las cuentas con libreta y sin plazos, los últimos vestigios de una identidad barrial que las filisteas corporaciones nos quieren arrebatar.''
''La última película de Adrián, 'Mundo Farmacéutico', se revela como una versión moderna de las Guerras Médicas, no esta vez entre los griegos y los persas, sino como la pulseada entre dos gremios antinómicos, farmacéuticos y kiosqueros, que bajo la superficie devela una revindicación de la lucha de clases: el monopolio farmacéutico -profesionales de la administración de drogas, regulados por el academicismo hasta para vender chupetes-, y la primorosa, casi promiscua informalidad de los kiosqueros, que ofrecen desde un Sertal, pasando por un Ibuprofeno para el dolor premenstrual de una vecina en apuros, hasta un pelpa de merca para un pibe sacado. Caetano y su ojo, el del proletariado carente de prejuicios, se enfrenta con la estructura del kafkiano negocio de los medicamentos con sobreprecio, las mamaderas, los chupetes y sonajeros de una maquinaria perversa que, disfrazada de inocente y solícita, se erige como una 'Farmacity', una ciudad de las drogas que se cobra desde el estacionamiento hasta el papel higiénico con rigurosa minuciosidad, bañada por la impersonal luz de tubos fluorescentes, que en su fantasmagórica transfiguración sin sombras ni contrastes, se opone al barrio y su familiariedad acogedora, la de las cuentas con libreta y sin plazos, los últimos vestigios de una identidad barrial que las filisteas corporaciones nos quieren arrebatar.''
Saturday, February 26, 2011
Blue Calx
Hoy soy un oso polar. Sólo llevó una extraña bifurcación y un retroceso en mi árbol evolutivo para ir desde los primates superiores a un plantígrado, un ursus borealis, un ser adaptado a condiciones que mi parientes humanos no podrían soportar: aguas al punto de congelación, una presión que podría hundir cualquier otro pulmón, y aire en mi caja torácica como para nadar debajo del hielo un rato largo. Aquí todo es azul, y con un poquito más de imaginación puedo soñar que no hay más humanos, que este océano es cielo líquido, de un azul profundo y sin sonidos más que el latido de mi corazón. Hasta puedo girar y ver el hielo allá abajo (arriba) iluminado por el sol, como un espacio tan mío y singular como el que imagina un niño cuando se posa de cabeza en el sofá del living, y el techo pasa a ser el piso. Es un lugar sin dolor, donde el tiempo desaparece, porque se lo come el espacio, que burbujea en globitos de oxígeno e hidrógeno, como en el sueño de un morfinómano que está flotando en su sueño de opio sintético, en ese par de minutos que se disputan el día y la noche durante el ocaso, salvo que aquí es eterno. Valió la pena ser oso.
Sunday, February 20, 2011
Hoy No Hay Leche
(Me encantan las malas traducciones. Debe ser un placer tan perverso y egoísta como el que experimenta un crítico musical al ver bandas malas, o un crítico de cine cuando va a ver una de Campanella) No Milk Today (Hermann's Hermits)No milk today my love is gone away
The bottle stands forlon a symbol of the dawn
No milk today it seems a common sight
But people passing by don't know the reason why
How could they know just what this message means
The end of all my hopes the end of all my dreams
How could they know a palace there had been
Behind the door where my love reigned as queen
No milk today it wasn't always so
The company was gay we turn'd night into day
But all that's left is a place dark and lonely
A terraced house in a mean street back of town
Becomes a shrine when I think of you only
Just two up to down
No milk today it wasn't always so
The company was gay we turn'd night into day
As music played the faster did we dance
We felt it both at once the start of our romance
How could they know just what this message means
The end of all my hopes the end of all my dreams
How could they know a palace there had been
Behind the door where my love reigned as queen
No milk today my love is gone away
The bottle stands forlon a symbol of the dawn
But all that's left is a place dark and lonely
A terraced house in a mean street back of town
Becomes a shrine when I think of you only
Just two up to down
No milk today my love is gone away
The bottle stands forlon a symbol of the dawn
No milk today it seems a common sight
But people passing by don't know the reason why
How could they know just what this message means
The end of all my hopes the end of all my dreams
How could they know a palace there had been
Behind the door where my love reigned as queen
No milk today it wasn't always so
The company was gay we turn'd night into day
But all that's left is a place dark and lonely
A terraced house in a mean street back of town
But all that's left is a place dark and lonely
A terraced house in a mean street back of town
Hoy No hay Leche (Traducción sin pasteurizar) No mi amor hoy en día la leche se ha ido lejos
La botella está forlon un símbolo de la madrugada
Leche hoy no parece una visión común
Pero la gente que pasa por no saber la razón por la cual
¿Cómo podría saber lo que significa este mensaje
El final de todas mis esperanzas el fin de todos mis sueños
¿Cómo puede saber un palacio que se había producido
Detrás de la puerta donde mi amor reinó como reina
Hoy no la leche no siempre fue así
La compañía era gay que turn'd la noche en día
Pero todo lo que queda es un lugar oscuro y solitario
Una casa adosada en la calle una media vuelta de la ciudad
Se convierte en un santuario, cuando pienso en que sólo
Sólo dos de hasta abajo
Hoy no la leche no siempre fue así
La compañía era gay que turn'd la noche en día
Como la música que se reproduce más rápido que hizo el baile
Pensamos que ambos a la vez el comienzo de nuestro romance
¿Cómo podría saber lo que significa este mensaje
El final de todas mis esperanzas el fin de todos mis sueños
¿Cómo puede saber un palacio que se había producido
Detrás de la puerta donde mi amor reinó como reina
No mi amor hoy en día la leche se ha ido lejos
La botella está forlon un símbolo de la madrugada
Pero todo lo que queda es un lugar oscuro y solitario
Una casa adosada en la calle una media vuelta de la ciudad
Se convierte en un santuario, cuando pienso en que sólo
Sólo dos de hasta abajo
No mi amor hoy en día la leche se ha ido lejos
La botella está forlon un símbolo de la madrugada
Leche hoy no parece una visión común
Pero la gente que pasa por no saber la razón por la cual
¿Cómo podría saber lo que significa este mensaje
El final de todas mis esperanzas el fin de todos mis sueños
¿Cómo puede saber un palacio que se había producido
Detrás de la puerta donde mi amor reinó como reina
Hoy no la leche no siempre fue así
La compañía era gay que turn'd la noche en día
Pero todo lo que queda es un lugar oscuro y solitario
Una casa adosada en la calle una media vuelta de la ciudad
Pero todo lo que queda es un lugar oscuro y solitario
Una casa adosada en la calle una media vuelta de la ciudad
Tuesday, February 15, 2011
Internas Venéreas
Mirando más allá de lo que su mirada de depravación insondable pudiera sondear, maldoror, siempre deseoso de traspasar las fronteras de su propio mal gusto, se volvió a juntar con su aliado Artie Shaw, exhimio clarinetista, conspicuo judío del stablishment y habilísimo publicista, capaz de resucitar a Alfonsín, hacer que consiguiera una erección gracias al sponsor KY, y se cogiera por el orto a Belén Francese mientras hacía el gesto de campeón boxístico del '83, decidió ir por la candidatura de la provincia del Chancro. Reunió a los intendentes filibusteros de sus sifilíticos municipios, e identificó los posibles puntos'g' de la campaña. Era una tarea a muchas manos, porque el cuerpo legilsativo de parecía a esto:
Muchos intendentes, con casos extremos de la enfermedad, con demencias incipientes, adictos al mercurio administrado por vía urinaria con pomos de plomo, habían perdido sus dientes y conciabulaban de la siguiente manera:
'Lod municipiod de la p'ovinciad e'tamod incondidiona'mente pod seculad seculorum ad honodem, ad infinitum, ad honodem, mutatid mutandid, a la voluntad del Füded'
Había que verlos, muchos con chancros en la lengua, 'sin poded hablad', chancros occipitales (¿a quién se le ocurre llevar a una puta a caballito?) o purgando por debajo de la ropa interior, aventando las moscas que querían posarse en las carcomidas narices.
'Esta gente tiene menos imagen que Cobos recién levantado', le susurró Artie a maldoror, a lo que el fürher musitó para sus adentros, recordando el brandy que había tomado a la mañana, obsequio del obsecuente Churchill, o del paralítico de Mierda, mucho no se acordaba: 'Esto va a estar más movido que un metegol de parkinsonianos'
Thursday, February 10, 2011
Tango Radioactivo
Las callecitas de Chernobyl
tienen ese qué se yo, ¿viste?
Si parece que fuera ayer,
que en este verde vergel
donde florece la vida
la ví de polonio encendida
y de plutonio el querer.
Era más pesada que el agua
que el agua pesada,
en su voz un enigma,
más que una ecuación,
en su pecho, en su risa un geiger
chisporroteando de loca pasión,
en su pelo rayo gamma
luciérnaga furiosa
arácnido en su pelo
que me hace sentir el fuego
de la radiación.
Fue en ese abril del 86,
cuando en el reactor de mi corazón
se fundió la masa crítica de mi amor,
cuando abuelitas fosforescentes
servían té de sus samovares,
Mamá Petra pelaba
papas de los Urales,
que yo escalé esos tus montes
que me confesate, Nadia Melossova,
que nadie los había tocado
de este lado del Volga
los más lindos que he chupado
Que en ese mismo momento
fue cuando le dije
'Queréme así irradiado,
irradiado, irradiado...'
'No ves que me he envergado'
'No ves que a mi misil,
lo tengo encarrilado'
Y fue aquella, la mía,
una reacción en cadena,
a aquella mi soviet rubia
le saqué todas las penas.
Mas hoy la Perestroika
la misma que me ha desarmado
me tiene desanimado, ya no esta
la Rusia de los polvos dorados,
el Glasnost me dejó malparado.
Saturday, December 25, 2010
Felices Partuzas
De ánimo entre dispéptico y nostálgico (acaso la dispepsia es la nostalgia involuntaria por lo que comimos) atravesamos el indescifrable blues de fin de año. Entre Navidad y Año Nuevo hay un par de indigestiones que son parte espirituales, y parte reflujo gástrico. El espejo nos revela una máscara de falaz alegría mientras nos clavamos un Sertal o una Buscapina que hace de consuelo a las tripas, un paliativo al frágil equlibrio químico de una estación de por sí desequlibrada. Papá Noel no existe, los Reyes son los padres, y algunas cosas siguen estando ahí, que a pesar de inmateriales, me hacen sentir en casa como todos los fines de año: en la radio siguen esas canciones intemporales y cursis, una atmósfera artificial hecha de música que suena casi igual desde hace 25 años.Un par de voces de veteranos locutores ( Beltramini, Ramiro Reláñez, Colasanti) me proporciona el sentido de familiaridad que pierdo siempre en esta época. El 25 a la madrugada me despiertan los vecinos con una guitarreada de borrachos entusiastas. La alegría es siempre ajena, y el insomnio entre versiones de rock nacional y acidez es mío, gracias (¿no aprendieron los mismos vecinos hace 10 años lo irritantes que pueden ser con estas costumbres tan fuera de agenda como para no acordarse de mí, saliendo en calzoncillos a la calle y rompiéndoles los vidrios del pallier a pedradas?) Santa Fe vive un feriado adormilado bajo la cunícula abrasadora de diciembre. Me vengo al cíber, atendido por el mismo gordito. Casi me siento en casa.

Friday, December 10, 2010
Fin de Año Duraznito
Duraznito, toda una estrella del varieté desde los años treinta, cuando recorría circos, clubes y teatros con su dueño y mentor, y desde entonces arrumbado en un baúl, desmerecido y olvidado de sus pasadas glorias, volvió a aparecer en el nuevo siglo, deseoso de que algún ventrílocuo lo volviera a poner sobre sus rodillas y lo hiciera encantar a las multitudes, siempre ávidas de novedades y de tragos largos. Pero su búsqueda fue infructuosa: nadie que estuviera vivo lo recordaba. Su estrella se había agotado en 1945 y, a pesar de ser una figura de la radio, otros muñecos, como Mateyko, le ganaron en popularidad desde la TV. Golpeó puertas en el despacho de representantes artísticos, productores de espectáculos, y hasta se pasó tardes enteras en un bar de San Telmo donde se reúnen los que dominan este extraño arte escénico. Pero era inútil: él, el muñeco más travieso del siglo XX, el que le había chupado las tetas a Claudia Cardinale cuando aún era virgen, el (in)oportuno bromista que siempre dejaba rodar una cabeza de cerdo en las sinagogas para el Rosch Aschaná, o en las mezquitas para el ramadam, no conseguía un contrato para volver a actuar. Estos son tiempos de monólogos de la vagina, soliloquios del pene, cómicos stand-up, y demás salamerías.
Pero su suerte cambió cuando conoció a Locrio, el gato jazzero más rantifuso y bataclán de este lado del Paraná, un tipo que también andaba de capa caída, pero era más por sus problemas con polleras que por otra cosa. Se conocieron en la barra de un clú de bochas, esos lugares donde se desayuna con ferné y se almuerza con whisky; donde mujeres casadas van a buscar acción trepidante con los solterones en los baños del local; una institución de barrio donde se sirven amarettis y suculentas picadas a cualquier hora (Bieckertt negra con bandejita de lengua a la vinagreta, buseca, salchichas en salsa, quesito con aceite y pimienta, y salamín picado grueso, $19) Pero me bifurco en detalles gastronómicos -saludos para la gente del Club Alvear- : se conocieron en la navidad de 1987, cuando los dos tenían un gran corso a contramano en la cabeza cada uno. Locrio estaba pasando por una crisis como músico, y consumía grandes cantidades de cocaína; Duraznito vivía duro porque era un muñeco. Al saberse los dos con vocación para las tablas y la vida bohemia, se dió naturalemente que el espectáculo de la Kool Kat Jazz Band fuera abierto con monólogos de Duraznito, que se despachaba con cáustica mordacidad contra todo lo establecido: la burguesía 'progre' autocomplaciente, que se dice socialista, y se muere por una casa de fin de semana en Rincón, los empleados públicos que odian al compañero que se juega en un microemprendimiento por su cuenta, la mediocridad reinante.Es lógico, antes de salir al escenario se daba unos raquetazos de frula que ni Delpo. Era el Lenny Bruce de madera, sobreviviente de todas las revoluciones y devaluaciones.Pero no duró mucho su estrella en el nuevo siglo: las drogas, las mujeres -en la foto se los ve con Yocasta y Antígona, sus amigas de los años cuarenta- y el éxito pajero se le subieron a esa cabeza de aserrín. El dealer vivía prácticamente dentro de la casa de Duraznito, cocinando pastas de todas clases en fiestas de lo más reputas; las demandas por difamación lo tenían yendo a tribunales casi cada semana, y gastando en bogas más que en putas, por lo que decidió un último acto que lo consagraría a la inmortalidad pradójicamente por tratarse de un suicidio en escena. Una noche, antes del show de Locrio, Duraznito, drogado como siempre, se bajó los pantalones, y después de preguntarle al público '¿Quieren ver cómo acaba un muñeco?' empezó a masturbarse para empezar a echar humo por la fricción que producía al subir y bajar su mano de madera por su miembro. Así fue que se prendió fuego y, con quemaduras de tercer grado llegó al viejo hospital de los muñecos, el pobre Duraznito malherido. Claro, después se supo que se había rociado con bencina antes del show, y que el término 'acabar', sí, hubo de estar encomillado.
Friday, November 05, 2010
Laiseca
Un delicioso fragmento de 'Las Aventuras del Profesor Filigranati'
'¿Vos sos el Marqués de Sade, cierto?' - pero lo preguntó con cierta admiración.
Entonces ahí, por una vez, surgió el viejo Filigranati:
- Nosotros los sádicos no lo reconocemos como sadista a Sade. El no amaba a la vida. Deseaba destruirla. El castillo de Los Ciento Veinte días de Sodoma es el propio Universo, y lo que esos tipos hacen adentro es la tarea del Anti-Ser en pleno.
La máxima expresión nunca es la muerte. El sadomasoquismo constructor no daña y está siempre a favor del placer y la felicidad.
Cualquiera que lo oyese hubiera podido pensar que Filigranati seguía siendo el mismo. En realidad su alma, a esta altura, sólo se sostenía con alfileres.
- Hacéme lo que quieras, pero juráme que no me vas a a lastimar.
- Te lo juro. En ningún caso serás dañada.
Hasta él se lo creía.
- Espero que no te moleste lo que te voy a decir. Pienso que...si te tomás tantas molestias conmigo...algo te debo gustar.
- Puede ser. Pero tenés que engordar diez kilos y volverte puta del culo. Cuando una mujer se vuelve puta del culo es que ya se hizo completamente puta.
Ella se le puso de rodillas y buscando algo lo encontró. Cuando su boca ya no pudo contenerlo se colocó en cuatro patas sobre la cama. Dijo con desesperación y brutalidad separando los cantos:
- Heríme. Heríme por aquí. Sodomizáme.
- Pujá, pujá como si quisieras hacer la caca y te entra todo.
Con una mano la acariciaba en la entrepierna.
Dejar de creerse inmortal y ver el certificado de defunción cerca logra maravillas. La chica tuvo un orgasmo
tumultuoso. Luego se puso a llorar.
El le acarició el pelo:
- ¿Lo ves, chiquita?¿Lo comprendés ahora? El sadomasoquismo es la única verdad. Cura lo incurable. Sadismo es amor. Masoquismo es ternura. Vampirismo es protección. Pronto vas a ser como un enorme bombón de licor. Dijo Napoleón: ''La corona de Francia estaba tirada en el barro y yo la levanté con la punta de mi espada''. Tu culo estaba tirado en el barro y yo lo levanté con la punta de mi pija. Ahora sí sos hermosa. Como sólo una víctima puede serlo. Pronto vas a aprender que dados los placeres oscuros, los luminosos vienen por añadidura.
Hacia el final de la película la ex transgresora no sólo había engordado los diez kilos que le ordenaron. Estaba
locamente enamorada de su verdugo. Pero Filigranati no. Para él esta chica era un trabajo: de esos que realizaba para no volverse loco en la prisión. Drusila era su enfermedad.'
'¿Vos sos el Marqués de Sade, cierto?' - pero lo preguntó con cierta admiración.
Entonces ahí, por una vez, surgió el viejo Filigranati:
- Nosotros los sádicos no lo reconocemos como sadista a Sade. El no amaba a la vida. Deseaba destruirla. El castillo de Los Ciento Veinte días de Sodoma es el propio Universo, y lo que esos tipos hacen adentro es la tarea del Anti-Ser en pleno.
La máxima expresión nunca es la muerte. El sadomasoquismo constructor no daña y está siempre a favor del placer y la felicidad.
Cualquiera que lo oyese hubiera podido pensar que Filigranati seguía siendo el mismo. En realidad su alma, a esta altura, sólo se sostenía con alfileres.
- Hacéme lo que quieras, pero juráme que no me vas a a lastimar.
- Te lo juro. En ningún caso serás dañada.
Hasta él se lo creía.
- Espero que no te moleste lo que te voy a decir. Pienso que...si te tomás tantas molestias conmigo...algo te debo gustar.
- Puede ser. Pero tenés que engordar diez kilos y volverte puta del culo. Cuando una mujer se vuelve puta del culo es que ya se hizo completamente puta.
Ella se le puso de rodillas y buscando algo lo encontró. Cuando su boca ya no pudo contenerlo se colocó en cuatro patas sobre la cama. Dijo con desesperación y brutalidad separando los cantos:
- Heríme. Heríme por aquí. Sodomizáme.
- Pujá, pujá como si quisieras hacer la caca y te entra todo.
Con una mano la acariciaba en la entrepierna.
Dejar de creerse inmortal y ver el certificado de defunción cerca logra maravillas. La chica tuvo un orgasmo
tumultuoso. Luego se puso a llorar.
El le acarició el pelo:
- ¿Lo ves, chiquita?¿Lo comprendés ahora? El sadomasoquismo es la única verdad. Cura lo incurable. Sadismo es amor. Masoquismo es ternura. Vampirismo es protección. Pronto vas a ser como un enorme bombón de licor. Dijo Napoleón: ''La corona de Francia estaba tirada en el barro y yo la levanté con la punta de mi espada''. Tu culo estaba tirado en el barro y yo lo levanté con la punta de mi pija. Ahora sí sos hermosa. Como sólo una víctima puede serlo. Pronto vas a aprender que dados los placeres oscuros, los luminosos vienen por añadidura.
Hacia el final de la película la ex transgresora no sólo había engordado los diez kilos que le ordenaron. Estaba
locamente enamorada de su verdugo. Pero Filigranati no. Para él esta chica era un trabajo: de esos que realizaba para no volverse loco en la prisión. Drusila era su enfermedad.'
Thursday, November 04, 2010
La Hora de la Rata
Un desvergonzado cuento que escribí en otra época, que vuelvo a releer, y a corregir con pudor cuasi paternal. No soy responsable de lo que fuí. No soy el padre de aquel adolescente (tampoco quisiera tener un padre como yo)
*****************
Cien días antes de que China atacara el Tibet, un monje en un monasterio en las montañas tuvo una visión en la que vio sangre en las cumbres de nieves eternas. Se acercaba el invierno y el presagio de una masacre inminente lo llevó a ayunar por cuarenta días en los que sólo se alimento con cortezas de pino y bebiendo nieve. Terminado este período, su voluntad lo llevó a pedir que se lo enterrase vivo dentro de una caja de madera. Así fue como, sentado en la posición del loto, ocupó una caja que lo contuvo bajo tierra mientras entonaba mantras y tañía una pequeña campana. Después de veinte días, la campana dejó de sonar. Dicen que la caja se pudrió y las ratas entraron a devorar los restos del monje.
Cuando los chinos llegaron, todos los monjes del monasterio lo sabían. Los esperaron rezando en resignación, y enseguida los soldados del régimen sometieron la aldea e impidieron que se acercaran comida al monasterio. Los monjes estuvieron vigilados muy de cerca por un pelotón y se les prohibió que ingirieran alimentos. Se los hizo arrodillar en una barraca al aire libre. Las primeras heladas del invierno en ciernes se convirtieron en carámbanos colgando de los aleros, y los carámbanos se convirtieron en nieve que soplaba contra las barracas en hálitos sibilantes. Iban para dos semanas del sitio al monasterio y un gordo sargento del régimen dictaminó que la inanición iba a ser el fin de los heréticos budistas. Uno de los monjes se mantuvo mudo todo el tiempo y fijó la mirada en uno de los soldados. El soldado en particular era el encargado del pelotón y, sintiéndose ofendido por la mirada del monje, le pego un culatazo y lo escupió. Le ofendía este monje en particular; su silencio viscoso, de caracol, le parecía más irreverente que cualquier grito o ataque. Su costumbre de manipular cuatro guijarros en el piso delante de sus rodillas producía inquietud en los demás. El número cuatro es la muerte en chino, y es considerado de mala suerte. Se llamó al sargento, que interrogó al monje, que no se levantó. Siguió postrado en silencio hasta que, después de un rato se dirigió al sargento y le dijo: ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, y pensarás en mí’. El sargento, que era hijo de un zapatero a las orillas del río Amarillo, rió y volvió a golpear al monje. Los monjes no tenían zapatos, y tampoco cerebro -pensó-. Al otro día, y al ver que el monje seguía con sus artilugios con las piedritas, lo interpeló de nuevo. El frío hacia perder la consciencia a los monjes, que caían desvanecidos, consumidos por la emaciación uno tras otro. El monje masticaba sus piedritas y se mantenía, a pesar del frío y el hambre, incólume sobre sus rodillas, semejante a la estatua del Buda que estaba afuera en el jardín. Fue llevado ante el sargento que volvió a pegarle en la boca hasta que escupió los guijarros en un sangriento escupitajo. El monje miró al sargento y volvió a musitar: ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, y pensarás en mí’. Lo mismo dijo el día siguiente cuando el sargento pasó a su lado. Y al día siguiente. El gordo sargento siguió soportando el pequeño acoso del desnutrido e insolente monje cada vez que este lo veía. ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, pensarás en mí’. Por días y días de nevadas los monjes fueron muriendo hasta que sólo quedo el irreverente y desvergonzado cadáver que ahora miraba a los soldados desde lo profundo de esos ojos, que, hincados en sus cuencas, parecían los de un loco. Los soldados se mantenían bien alimentados por su rancho y el sargento no sólo comía arroz: había aumentado de peso gracias a los embutidos que les sacaban a los campesinos de la aldea y a la cerveza que tomaban todas las noches. Cuando el insolente monje murió, su cuerpo fue arrojado al bosque donde los lobos lo despedazaron.
El sargento se puso en marcha para sitiar la aldea y repetir el experimento con los campesinos, pero cayó enfermo por una fiebre, que todos atribuyeron a su sobrepeso: se lo veía moverse con dificultad merced a lo abultado de su barriga, que lo convertía en una torpe figura al caminar por entre los senderos de la aldea. Su rostro perlado en sudor remedaba la grasa que cae por la cara de un cerdo cocinándose. Y así se lo vio en su lecho de muerte, no sin antes registrarse un asombroso suceso. Su abultada barriga se hendió primero en un apenas pronunciado tajo, para abrirse totalmente poco después del estertor que lo dejo con los ojos muy abiertos a pesar de lo escueto de la mirada de su tipo mongoloide, esos resquicios de vida que parecían escaparse incrédulos al ver docenas de ratas que se escapaban por la herida que ahora no se insinuaba, sino que era un torrente de oscuras formas frenéticas, las ratas que salían de su cuerpo, las mismas que habían devorado los restos de aquel monje, sobre cuya tumba hoy crece y florece un cerezo, descanso del viajero que bajo su follaje se sienta a descansar, ajeno a esta historia como quizás lo eres tú. Dicen que los soldados chinos se volvieron monjes y guardan voto de silencio acerca de lo ocurrido, que el cerezo florece cada vez que se cumple un año más de la muerte de aquel monje, que entregó su vida para evitar un mal mayor.
*****************
Cien días antes de que China atacara el Tibet, un monje en un monasterio en las montañas tuvo una visión en la que vio sangre en las cumbres de nieves eternas. Se acercaba el invierno y el presagio de una masacre inminente lo llevó a ayunar por cuarenta días en los que sólo se alimento con cortezas de pino y bebiendo nieve. Terminado este período, su voluntad lo llevó a pedir que se lo enterrase vivo dentro de una caja de madera. Así fue como, sentado en la posición del loto, ocupó una caja que lo contuvo bajo tierra mientras entonaba mantras y tañía una pequeña campana. Después de veinte días, la campana dejó de sonar. Dicen que la caja se pudrió y las ratas entraron a devorar los restos del monje.
Cuando los chinos llegaron, todos los monjes del monasterio lo sabían. Los esperaron rezando en resignación, y enseguida los soldados del régimen sometieron la aldea e impidieron que se acercaran comida al monasterio. Los monjes estuvieron vigilados muy de cerca por un pelotón y se les prohibió que ingirieran alimentos. Se los hizo arrodillar en una barraca al aire libre. Las primeras heladas del invierno en ciernes se convirtieron en carámbanos colgando de los aleros, y los carámbanos se convirtieron en nieve que soplaba contra las barracas en hálitos sibilantes. Iban para dos semanas del sitio al monasterio y un gordo sargento del régimen dictaminó que la inanición iba a ser el fin de los heréticos budistas. Uno de los monjes se mantuvo mudo todo el tiempo y fijó la mirada en uno de los soldados. El soldado en particular era el encargado del pelotón y, sintiéndose ofendido por la mirada del monje, le pego un culatazo y lo escupió. Le ofendía este monje en particular; su silencio viscoso, de caracol, le parecía más irreverente que cualquier grito o ataque. Su costumbre de manipular cuatro guijarros en el piso delante de sus rodillas producía inquietud en los demás. El número cuatro es la muerte en chino, y es considerado de mala suerte. Se llamó al sargento, que interrogó al monje, que no se levantó. Siguió postrado en silencio hasta que, después de un rato se dirigió al sargento y le dijo: ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, y pensarás en mí’. El sargento, que era hijo de un zapatero a las orillas del río Amarillo, rió y volvió a golpear al monje. Los monjes no tenían zapatos, y tampoco cerebro -pensó-. Al otro día, y al ver que el monje seguía con sus artilugios con las piedritas, lo interpeló de nuevo. El frío hacia perder la consciencia a los monjes, que caían desvanecidos, consumidos por la emaciación uno tras otro. El monje masticaba sus piedritas y se mantenía, a pesar del frío y el hambre, incólume sobre sus rodillas, semejante a la estatua del Buda que estaba afuera en el jardín. Fue llevado ante el sargento que volvió a pegarle en la boca hasta que escupió los guijarros en un sangriento escupitajo. El monje miró al sargento y volvió a musitar: ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, y pensarás en mí’. Lo mismo dijo el día siguiente cuando el sargento pasó a su lado. Y al día siguiente. El gordo sargento siguió soportando el pequeño acoso del desnutrido e insolente monje cada vez que este lo veía. ‘Esta noche, a la hora de la rata, comerás tu arroz, pensarás en mí’. Por días y días de nevadas los monjes fueron muriendo hasta que sólo quedo el irreverente y desvergonzado cadáver que ahora miraba a los soldados desde lo profundo de esos ojos, que, hincados en sus cuencas, parecían los de un loco. Los soldados se mantenían bien alimentados por su rancho y el sargento no sólo comía arroz: había aumentado de peso gracias a los embutidos que les sacaban a los campesinos de la aldea y a la cerveza que tomaban todas las noches. Cuando el insolente monje murió, su cuerpo fue arrojado al bosque donde los lobos lo despedazaron.
El sargento se puso en marcha para sitiar la aldea y repetir el experimento con los campesinos, pero cayó enfermo por una fiebre, que todos atribuyeron a su sobrepeso: se lo veía moverse con dificultad merced a lo abultado de su barriga, que lo convertía en una torpe figura al caminar por entre los senderos de la aldea. Su rostro perlado en sudor remedaba la grasa que cae por la cara de un cerdo cocinándose. Y así se lo vio en su lecho de muerte, no sin antes registrarse un asombroso suceso. Su abultada barriga se hendió primero en un apenas pronunciado tajo, para abrirse totalmente poco después del estertor que lo dejo con los ojos muy abiertos a pesar de lo escueto de la mirada de su tipo mongoloide, esos resquicios de vida que parecían escaparse incrédulos al ver docenas de ratas que se escapaban por la herida que ahora no se insinuaba, sino que era un torrente de oscuras formas frenéticas, las ratas que salían de su cuerpo, las mismas que habían devorado los restos de aquel monje, sobre cuya tumba hoy crece y florece un cerezo, descanso del viajero que bajo su follaje se sienta a descansar, ajeno a esta historia como quizás lo eres tú. Dicen que los soldados chinos se volvieron monjes y guardan voto de silencio acerca de lo ocurrido, que el cerezo florece cada vez que se cumple un año más de la muerte de aquel monje, que entregó su vida para evitar un mal mayor.
Monday, October 25, 2010
Un Dado Egocéntrico
Un texto falsamente atribuído a Julio Cortázar que salió publicado en una revista rosarina llamada El Lagrimal Trifurca en 1969. A poco de que se publiquen cartas del escritor argentino, recordamos un caso de apócrifo que hizo pisar el palito a más de uno.
'Ese era un dado egocéntrico. Cayera como cayera, siempre caía de cara, y con la misma sonrisa entonaba:
'soy yo, soy yo'. Le hacíamos las mil y una al pobre dado: lo lanzábamos desde el balcón, adentro del plato de sopa, o justo antes de que se sentara tía Albertina (105 kilos), lo poníamos sobre el banco. Los insultos de tía no nos incumbían: se los cargábamos al dado. Pero igual volvíamos a arrojarlo y zácate, caía de cara, y dale cantar 'soy yo, soy yo'. Una vez al Beto se le ocurrió limarle las aristas. Estuvimos como dos días sin parar hasta que quedó hecho una bolita. Vamos a ver si ahora cantás, dijo Beto, y lo lanzó sobre las baldosas del patio. Apenas tocó el suelo, el dado empezó a decir: 'puta que te parió, puta que te parió'. Y continuó rodando sin parar y meta cantar 'puta que te parió, puta que te parió, puta que te parió'
'Ese era un dado egocéntrico. Cayera como cayera, siempre caía de cara, y con la misma sonrisa entonaba:
'soy yo, soy yo'. Le hacíamos las mil y una al pobre dado: lo lanzábamos desde el balcón, adentro del plato de sopa, o justo antes de que se sentara tía Albertina (105 kilos), lo poníamos sobre el banco. Los insultos de tía no nos incumbían: se los cargábamos al dado. Pero igual volvíamos a arrojarlo y zácate, caía de cara, y dale cantar 'soy yo, soy yo'. Una vez al Beto se le ocurrió limarle las aristas. Estuvimos como dos días sin parar hasta que quedó hecho una bolita. Vamos a ver si ahora cantás, dijo Beto, y lo lanzó sobre las baldosas del patio. Apenas tocó el suelo, el dado empezó a decir: 'puta que te parió, puta que te parió'. Y continuó rodando sin parar y meta cantar 'puta que te parió, puta que te parió, puta que te parió'
Monday, October 11, 2010
Ars amandi
'Movéte, gordo'. Ella en su imperativo tono femenino no lograba ( más bien todo lo contrario) que El consiguiera una erección completa. Más bien un inapetente priapo, mojado, casi ofendido de que lo despertaran a esta hora lo miraba desde abajo de esa panza sin esperanza, como a medias irrigado por la falla cardíaca de El.
'La puta que te parió'. El, irritado por la falta de motivación y lo inhóspito de una recriminación así, espetada al aire como un gargajo lubricador, no conseguía ponerse lo SUFICIENTEMENTE duro para penetrar ese culito que era el sueño de cualquier tipo que estuviera envergado.No como el de su mujer (60, ama de casa) que parecía una escalera a un sótano, húmedo, lleno de telas de araña, oscuro y blandengue. Esto no era una tarea fácil a esta edad: las pastillitas ayudaban, sí, pero la comida había sido demasiado abundante, con la consabida libación de tinto de la casa. Esto no era satisfacer a una mujer; era como tratar de jugar al billar con una soga. Y después del primer polvo, todos los demás, igualmente cortos, exiguos; era como cuando en la playa en Gesell, el papá del pibe de al lado hacía un castillo de arena enorme, con almenas, foso circundante, portozuelas descendientes, y él.... él sólo podía llenar una tacita con arena y darla vuelta para formar pancitas en serie, insulsas. Así eran los polvos de Oscar. Ella lo llevó a la bañera y le dijo 'por cincuenta pesos más, te meo'. Claro, ella había tomado cerveza y, conocedora de su oficio, sabía que viejos como éste pedían esas cosas. Lluvia dorada por cincuenta más, 150 el turno, cincuenta más para el remis. 'Parecías más alto por chat'
'La puta que te parió'. El, irritado por la falta de motivación y lo inhóspito de una recriminación así, espetada al aire como un gargajo lubricador, no conseguía ponerse lo SUFICIENTEMENTE duro para penetrar ese culito que era el sueño de cualquier tipo que estuviera envergado.No como el de su mujer (60, ama de casa) que parecía una escalera a un sótano, húmedo, lleno de telas de araña, oscuro y blandengue. Esto no era una tarea fácil a esta edad: las pastillitas ayudaban, sí, pero la comida había sido demasiado abundante, con la consabida libación de tinto de la casa. Esto no era satisfacer a una mujer; era como tratar de jugar al billar con una soga. Y después del primer polvo, todos los demás, igualmente cortos, exiguos; era como cuando en la playa en Gesell, el papá del pibe de al lado hacía un castillo de arena enorme, con almenas, foso circundante, portozuelas descendientes, y él.... él sólo podía llenar una tacita con arena y darla vuelta para formar pancitas en serie, insulsas. Así eran los polvos de Oscar. Ella lo llevó a la bañera y le dijo 'por cincuenta pesos más, te meo'. Claro, ella había tomado cerveza y, conocedora de su oficio, sabía que viejos como éste pedían esas cosas. Lluvia dorada por cincuenta más, 150 el turno, cincuenta más para el remis. 'Parecías más alto por chat'
3x4
Tocando eran unos animales. Patán el Perro al piano, el Conejo Tarantino en la batería, Chivo Valdés en el contrabajo, y Locrio el gato en el saxo tenor, naturalmente. Después de comer sopa paraguaya y queso de chancho con vino tinto, los ánimos estaban más que ahumados para zapar. Era la costumbre reunirse en el PH del conejo para hacer variaciones sobre tangos, o valses, e imbuírlos del regocijo lúdico de la jam sessions, que también tenían mermelada con pan, por lo general, de naranja. Alguna vez Patán había aventurado una composición en mi sostenido que iba poniéndose demasiado larga e intrincada. Había salido en un hotel, por eso le pusieron 'La Holiday Inn Suite'. Claro que esa vez estaban muy distraídos por las réplicas en miniatura de whisky que había en el minibar de la habitación, y por las gatitas, conejitas, y perritas que les habían asignado como scorters. Eran otros tiempos y había chandon en vez de vino tinto, y caviar en vez de queso de chancho, pero a cada Locrio le llega su Cancha Rayada. En otras épocas, en esas fiestas de los Alzaga Unsué en el Morocco, o en la quinta de los Revoira Lynch Arribálzaga. Había unas gatas que, de puro generosas, te dejaban tomar champán de sus zapatos de taco alto, mientras se sacaban medias con liguero, y se empolvaban la nariz en el baño. Epocas de drogas que acompañaban la prosodia de la vida de entonces: Marc Rivotril en la guitarra (sedado, sentado, sedante) cuando no Rita Leena en la voz (fijación oral, remilgues innecesarios, glissandos 'litonebbiáticos'). Pero eran otros tiempos: menos 4x4, que es música disco con tracción en las cuatro ruedas, y más 3x4, como el vals que ahora lo tenía a Chivo Valdés como contrapunto del Conejo Tarantino.
Friday, September 17, 2010
Mind the Gap
El Vacío:
"¡Si al menos pudiera sentir algo!": Esta fórmula traduce la 'nueva' desesperación que afecta a un número cada vez mayor de personas. En este punto, el acuerdo de los 'psi' parece general: desde hace veinticinco o treinta años, los desórdenes de tipo narcisista constituyen la mayor parte de los trastornos psíquicos tratados por los terapeutas, mientras que las neurosis 'clásicas' de siglo XIX, histerias, fobias, obsesiones sobre las que el psicoanálisis tomó cuerpo, ya no representan la forma predominante de los síntomas. Los trastornos narcisistas se presentan no tanto en forma de trastornos con síntomas claros y bien definidos, sino más bien como 'trastornos de carácter' caracterizados por un malestar difuso que lo invade todo, un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres. Los síntomas neuróticos que correspondían al capitalismo autoritario y puritano han dejado paso bajo el empuje de la sociedad permisiva, a desórdenes narcisistas, imprecisos e intermitentes. Los pacientes ya no sufren síntomas fijos sino de trastornos vagos y difusos; la patología mental obedece a la ley de la época que tiende a la reducción de rigideces así como a la licuación de las relevancias estables: la crispación neurótica ha sido sustituida por la flotación narcisista. Imposibilidad de sentir, vacío emotivo (sic), aquí la desustanciabilización ha llegado a su término, explicitando la verdad del proceso narcisista, como estrategia del vacío.
Gilles Lipovetsky, La Era del Vacío,
Gallimard, 1983.
Traducción de Joan Vinyoli y Michele Pendanx
"¡Si al menos pudiera sentir algo!": Esta fórmula traduce la 'nueva' desesperación que afecta a un número cada vez mayor de personas. En este punto, el acuerdo de los 'psi' parece general: desde hace veinticinco o treinta años, los desórdenes de tipo narcisista constituyen la mayor parte de los trastornos psíquicos tratados por los terapeutas, mientras que las neurosis 'clásicas' de siglo XIX, histerias, fobias, obsesiones sobre las que el psicoanálisis tomó cuerpo, ya no representan la forma predominante de los síntomas. Los trastornos narcisistas se presentan no tanto en forma de trastornos con síntomas claros y bien definidos, sino más bien como 'trastornos de carácter' caracterizados por un malestar difuso que lo invade todo, un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres. Los síntomas neuróticos que correspondían al capitalismo autoritario y puritano han dejado paso bajo el empuje de la sociedad permisiva, a desórdenes narcisistas, imprecisos e intermitentes. Los pacientes ya no sufren síntomas fijos sino de trastornos vagos y difusos; la patología mental obedece a la ley de la época que tiende a la reducción de rigideces así como a la licuación de las relevancias estables: la crispación neurótica ha sido sustituida por la flotación narcisista. Imposibilidad de sentir, vacío emotivo (sic), aquí la desustanciabilización ha llegado a su término, explicitando la verdad del proceso narcisista, como estrategia del vacío.
Gilles Lipovetsky, La Era del Vacío,
Gallimard, 1983.
Traducción de Joan Vinyoli y Michele Pendanx
Saturday, September 11, 2010
Toque, maestro

Horacio Guaranindie, el último baluarte del folklore alternativo, cantante del grupo Mars Travolta, la banda que la descosió en el festival juvenil de la canción Choopovinopartooza, revelación del '74, junto a sus aparceros el Chango Spacial, Rita Leena, y Ozzito Osbourne, fueron, junto a Coplanacu, como los Fronterizos con una mezcla de Hawkwind, inventores del legüero doble bombo, la vigüela doble de 6 y 12 cuerdas, y otras innovaciones en un género hecho mierda. Sus técnicas de teatralidad shockeantes, como pisar mulitas en el escenario, cebarse mates de bosta de caballo, y declararse como 'gauchos rosa' a favor de la yunta entre machos, hicieron de esta agrupación folklórica, pero más aún de su frontman Horacio, el hazmerreír de personajes deleznables como Julio Marbiz, o Antonio Carrizo. Horacio, admirador de Empédocles, Sófocles y Sófovich, compositor de nervio sutil, altiva la mirada, rápida la escupida verde de mate nuevo, tuvo muchas amantes, y a cada una le dedicaba viñetas eróticas, pornoeulogías, églogas ginecológicas, y a veces, cuando ya no estaban, sólo pajas. La cuestión es que una fan, durante una mudanza, entre recortes de diarios amarillentos, encontró esta bonita endecha. Gracias por enviárnosla.
El afán por lo material
que la gula propicia
la ambición y la codicia
la concupicencia sin freno
no salvan a ningún mortal
mas bien vuelven banal
lo maternal en tu seno
la perdición precipitan
Como la cavidad anal
de esta linda señorita
contra el ventanal
la que me incita
a abrirle una sucursal
de mi tambo, m'hijita.
Como Circe en chanchos
la lujuria nos convierte
dulce el calor de ardor
en nuestro vientre vierte,
Como Medea astuta
la hembra resoluta,
su aguijón nos inocula,
espinosa ordalía
dulce como la miel
de rosas su lecho
de canela su piel
sobre su hermoso pecho
esta leche dejé.
Sunday, September 05, 2010
Bolsa de Gatos

Mientras un millón de periodistas de rock -perdón por la expresión- se manoseaban mientras veían la descarga casi completa de 'el disco del pelado que toca la batería en Radiohead', Locrio y su amigo folclorista Horacio Guaranindie se juntaron con el Chango Spacial, Juanjo Domínguez, y Rita Lina para grabar un disco de canciones navideñas. Bajo los influjos de la inminente cunícula clitoridianal del sur y el sabor del clericó que se adivina en esas épocas, fueron saliendo zapadas deformes. Casi como ese turrón que se sospecha queda en la puerta de la heladera hasta marzo, o como la cañita voladora que amanece tirada en la costanera, el repertorio fue el recordaoratorio de navidades más felices, las de los años ochentas, en las que todo tenía más color, aunque no hubiera para Chandón o Panettones de 80 mangos. Una muy sutil versión del 'We Shall Overcome' de Joan Baez se fundía con 'Jesus' Joy of Man's Desiring' de Bach, todo en un medley de casi 10 minutos. Un comienzo más que auspicioso para un final de año. Por su parte, la felina cantante carioca, Rita Lina, fijó la atención de los demás en una versión de las Bachianas Brasileiras. Margaritas a los chanchos: por más que las tardes de perro en Santa Fe sólo propiciasen profuso sudor y peor olor, la música refrescaba a estos fundamentalistas del aire acondicionado y el buen gusto. Y que los piben escuchasen reggaeton en sus celulares 'chinguichingui'... Un par de fechas en un cabarulo, y un par de viejos chotos del feed lot cultural que aportasen unos mangos y un simple en vinilo vio la luz en las casas del ramo. La Kool Kat jazz Band era una realidad que se veía en partituras, y se leía en las extasiadas caras de los parroquianos que los veían en las noches del Chanteclier.
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