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Sunday, May 04, 2014

Cuentos de la Calesita Embrujada III


Se sabe que los fantasmas son entidades incorpóreas e invisibles, tales como el viento, las sombras, o un suspiro, y como éstos son tan reales como cualquier hijo de vecina. Y así como los chicos juegan a la escondida, para hacerse invisibles por un rato, agachados entre risas, y aliento a chicle de menta, hubo un concurso, una competencia de fantasmas que se retaban para ver quién era más real. El relato que nos ocupa ahora fue dictado bajo la sombra de un árbol, en un suspiro del viento, al calesitero de la plaza que no quiero nombrar, que queda entre esas calles que no recuerdo.
En un aburridísimo domingo de invierno, cuando el frío parece de vidrio, y el viento chifla como una sirena, en un club de fantasmas, alrededor de una mesa, un grupo de espectros se consolaba esperando mientras tomaban fernet con soda y picaban algo. Total, como tenían toda la eternidad, y sus estómagos no tenían fondo, le daban al trago sin asco.
A uno de ellos, el que había sido contador, se le ocurrió un concurso para ver quién se hacía más conocido en el mundo de los vivos. Los cuatro habían llevado vidas tranquilas, anónimas, y anodinas, habían muerto de viejos, y por el hecho de nada trágico les había dejado la vida, no volvieron a vengarse de nadie, o a devolver ningún tipo de afrenta, ya que la muerte los había encontrado en sus camas, de viejos, y rodeados de familiares. Se podía decir que se aburrían tanto como en vida. Este contador fue eficiente, probo, y honesto; nunca robó nada, se jubiló, se deprimió, y se suicidó un 25 de mayo. Prometió ante los otros tres que volvería como un ladrón avasallante, y fue así que, aprovechando su invisibilidad, penetró en las bóvedas de los bancos, y en las joyerías, llevándose sacos abultados de dinero, que no pudo gastar, porque no sabía en qué.
El que había sido ferretero, también infeliz en su rubro, se pasó la vida entre cajas de tuercas, tornillos y arandelas, buscando la medida exacta de la pieza que los clientes le pedían. Tuvo insuficiencia cardíaca, y por estar casado con una insufrible, su corazón lo abandonó sin haber amado a una mujer que valiera la pena. Ya como fantasma, se anotó en una agencia matrimonial, y nadie lo llamó nunca porque su domicilio era el cementerio, y allí nadie atiende el teléfono.

El que había sido abogado, en su vida muy odiado, y defensor de gente injusta, quiso enmendar su daño, entregando la eternidad a ayudar a la gente en la calle: evitaba que alguna maceta cayera sobre un transeúnte, bajaba gatos de los árboles, devolvía cosas robadas, o le sacaba dinero del bolsillo a los ricos para dárselo a los pobres. Como para los fantasmas no hay policía, ni nadie que lo acusara, su provecho fue moderado, y por tanto su conciencia en algo quedó más limpia, aunque si un abogado en el cielo debería estar más que contento, uno en la tierra es todo un estorbo, fantasma o no. El cuarto fantasma había querido ser músico pero nunca lo logró. Tenía un montón de canciones de amor, de lo más modosas y complacientes, en su piano de media cola, soñaba con deleitar a miles de hembras con su canto melifluo, viajar por el mundo, y probar todas las drogas, pero se había contentado con dar clases en su barrio a pibes sin oído. Volvió como Lerner, y todavía no se ha ido.


Wednesday, January 29, 2014

Quevedo

Alcé los ojos y ví la Muerte en su trono, y a su lado muchas muertes. Estaba la Muerte de amores, la Muerte de frío, la Muerte de hambre, la Muerte de miedo, la Muerte de risa, todas con diferentes insignias. La Muerte de amores estaba con muy poco séquito. Tenía, por estar acompañada, porque no se le corrompiesen con la antigüedad, a Píramo y a Tisbe embalsamados, a Leandro y a Hero,  y a Mcías en cecina, y a algunos portugueses. Mucha gente ví que estaba ya para acabar debajo de su guadaña, y a puros milagros del interés resucitaban.
En la Muerte de frío vi a todos los obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no tienen mujer ni hijos que digan que lo son, en estando malos cada uno carga con lo que puede y muere de frío.
En la Muerte de hambre vi  todos los ricos , pues como a gente bien mantenida, en cayendo malos todo es dieta y regla, de miedo de crudezas, de suerte que de hambre mueren, como los pobres de ahíto, a causa de que dicen que todo es flaqueza, y nadie entra que no les dé algo, y comen hasta que revientan y mueren.
La Muerte de miedo estaba la más rica y la más pomposa, con acompañamiento más magnífico, porque estaba toda cercada de gran número de tiranos y poderosos, por quien se dijo: Fugit impius nemine persequente. Estos mueren a sus manos, y sus sayones son sus conciencias y ellos son verdugos de sí mismos, y solo un bien hacen al mundo: que matándose a sí de miedo y recelos y desconfianza, vengan de sí propios a los inocentes. Estaba con ellos los avarientos, cerrando cofres y arcones y ventanas, enloqueciendo resquicios y hechos sepulturas de sus talegos, desvelados y pendientes de cualquier ruido de viento; los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas de las manos y las almas trocadas de plata y oro.
La Muerte de risa era postrera, y tenía un gran cerco de confiados y tarde arrepentidos, gente que vive como si no hubiera justicia y mueren como si no hubiera misericordia. Estos son los que diciéndoles: ''Restituíd lo mal llevado'', dicen: 'Es cosa de risa'. Y diciéndoles: ''Mirad que estáis viejos y que ya no tiene el pecado que roer en vos; dejad la mujercilla que embarazáis inútil, que cansáis enfermo; mirad que el mismo diablo os desprecia por trasto embarazoso y la misma culpa tiene asco de vos, y el infierno se hace melindroso en veros; mirad que no hay que morir en vos'', responden: 'Es cosa de risa', que nunca se sintieron mejor. Otros hay que estando enfermos y exortándoles que hagan testamento, que se confiesen, dicen que se sienten buenos y que es cosa de risa, que han estado de aquella manera mil veces. Estos son gente que están en el otro mundo y que aún no se persuaden a que son difuntos.

Saturday, November 23, 2013

El Buen Morir

No hay sensación más peligrosa que la de estar vivo, y no saber para qué, no hay idea más deletérea que la de la indeterminación, el suspenso frente a la existencia desnuda y su inocente presencia, presencia ausente de propósito. Una existencia tan inconsciente de sí  misma y su desnudez, que es por esa misma ingenuidad, inanidad, liviandad, con la que se nos presenta, e incita nuestra lujuriosa curiosidad, que nos es puesta sobre los hombros como una roca. Incitante, pero desprovista de indicios que muestren por dónde entrarle; apelante, pero que nos llama a todos por igual con un nombre que no nos es propio; la vocación de vivir, que nos pone frente a la responsabilidad de llenar de sentido nuestros días, no es una tarea de hoy solamente: requiere que nos curtamos en experiencia, y que aprendamos de los errores, de otra manera, seríamos como Sísifo, el condenado a repetir el suplicio de empujar una misma piedra en un derrotero que se repetía idéntico en su absurdo y mecánico trajinar. Uno no sabe qué hacer con la libertad. Si fuese un reclutado forzoso, o un esclavo, mi vida tendría más sentido, porque no sería mía. Cumpliría con el absurdo, tranquilo de mi padecer por manos ajenas, por propósitos desconocidos. La vida en estado de paz y libertad sólo me sirvió para entregarme a la pereza, la tristeza, y la embriaguez. Vivo en una especie de limbo sin responsabilidades como un Adán cuya tarea fuese regar el Paraíso Terrenal, sin una Eva que lo tiente, sin una Serpiente que me señale un Pecado Original, por el cual, mi vida empezaría al fin. Sin transgresión, no hay pecado, y sin pecado, no hay comienzo de la historia. Una existencia chasco como la mía, sobornando al resto de la especie con mi condición de ser humano, y los derechos que supuestamente tengo, es la canallada de miles.  Si un hombre no puede aspirar a una vida digna, una buena muerte es lo más aconsejable. Una muerte heroica, con las botas puestas, o al menos demostrando hombría, altruísmo, abnegación ¿Una pelea en un bar? Un botellazo en la cabeza, artero, certero e inadvertido, propinado por piadosas manos desde atrás, el desvanecimiento, la caída de mi cara sobre el mingitorio, el olor del orín rancio de cientos de clientes. ¿Una sobredosis de cocaína? La taquicardia, el ictus isquémico, las carótidas obstruídas por un inoportuno coágulo. Afasia, insuficiencia respiratoria, el fin. Pero, lo otro, ¿qué es? ¿Llegar a la invalidez, la vergonzosa condición de la obsolescencia, otra vez chantajear a los demás para que lo dejen a uno cagarse en su cama, en sus pantalones, en sus pañales, pero en su propia casa al menos? ¿Morir rodeado de familiares, yernos, nueras, nietos que corretean alrededor de tu ataúd, impacientes por irse a jugar? Pensálo dos veces, que en realidad significan miles, de veces, al día.

Thursday, November 21, 2013

La Fama (Ovidio)

Este texto es de Las Metamorfosis (creo haberlo publicado antes), pero no deja de tener actualidad, y se hace increíblemente patente su certeza y su premonitoria admonición cuando pensamos en la internet y su global ubicuidad, su cualidad de perverso panóptico en el que todos amamos vernos reflejados, espiados, y juzgados, cuando no somos nosotros mismos los que espiamos, juzgamos, difamamos, en virtud de haber sido siempre observados, y juzgados de forma gratuita, vana e inútil.



Del orbe un lugar hay en el medio, entre las tierras y el mar
y las celestes extensiones, los confines de ese triple mundo,
desde donde lo que hay en dondequiera, aunque largos trechos diste,
se divisa, y penetra toda voz hasta sus huecos oídos.
La Fama lo posee, y su morada se eligió en su suprema ciudadela,
e innumerables entradas y mil agujeros a sus aposentos
añadió y con ningunas puertas encerró sus umbrales.
De noche y de día está abierta: toda es de bronce resonante,
toda susurra y las voces repite e itera lo que oye.
Ninguna quietud dentro y silencios por ninguna parte;
y ni aun así hay gritos, sino de poca voz murmullos
cuales los de las olas, si alguien de lejos las oye, del piélago
ser suelen, o cual el sonido que, cuando Júpiter
increpa a las negras nubes, los extremos truenos devuelven.
Sus atrios un gentío los posee. Vienen, leve vulgo, y van,
y mezclados con los verdaderos los inventados deambulan,
miles de tales rumores, y confusas palabras revuelan.
De los cuales, éstos llenan de relatos los vacíos oídos,
éstos lo narrado llevan a otro, y la medida de lo inventado
crece y a lo oído algo añade su nuevo autor.
Allí la Credulidad, allí el temerario Error
y la vana alegría está, y los consternados Temores,
y la Sedición repentina, y de dudoso autor los Susurros.
Ella misma qué cosas en el cielo y en el mar se pasen
y en la tierra ve e inquiere a todo el orbe.

Monday, September 09, 2013

Las Lágrimas de Duraznito

Otra vez el mismo bar, frente a la plaza Dorrego, en el barrio de San Telmo. Llegué como siempre, en el 29, que me dejó frente a una sala velatoria donde una fila de coronas de flores saludaban a un sindicalista que había muerto el domingo. Encontré a Duraznito sentado en la misma mesa, al lado del baño. No le gustaba estar al lado de las ventanas porque, aunque se tratara del bar de los ventrílocuos, no quería llamar la atención de los niños, que siempre lo molestaba con un pedido de autógrafos. 'Bah, la última vez que firmé un autógrafo fue en 1973, en el Luna Park. Los chicos de hoy no conocieron la Edad de Oro de la niñez, cuando en La República de Los Niños hacíamos funciones desde el miércoles a la tarde, hasta el domingo a la tarde. En el Luna Park competíamos con Titanes en el Ring, que eran un fenómeno'. Pedimos un Cynar, y aceitunas, y antes de que pudiera preguntarle qué le pasaba, su monóculo cayó y bajó la cabeza. 'No puedo llorar, ¿entendés? Yo no tengo lágrimas, apenas un corazón de aserrín'. Ese tipo de metáforas tan berretas me hubieran obligado a suspirar disgustado, pero tratándose de Duraznito, mi amigo de la infancia, era otra cosa. El me conoce desde que nací. (ver foto)


'Se trata de Teresito, mi compañero de show. Empezó a ganarse espacio, y a pesar de hacer aparicíones esporádicas, y de poco protagonismo, se empezó a redactar sus propios libretos, a gastar chistes en los que siempre resultaba humillado yo, en remates que siempre los daba él, en detrimento de mi papel, lo que le hizo ganarse relieve incluso social: tiene su página de Youtube, apareció en 678, con sus colegas, los otros títeres, e imposta, como se sabe, una vocación socialista, con trajes tweed, sombrero de paja, una imagen opuesta a mi aspecto burgués, mi galera, mi frac,y mis costumbres de dandy. Mi papel es sólo eso; soy como Chaplin, un croto que se viste con ropas que alguna vez fueron de etiqueta, y que otros han descartado, como del Ejército de Salvación. Soy un impostor simpático, nada más; pero este Teresito se tomó muy en serio su papel de Judas, y su traición lo llevó incluso a idear un número en el que me serrucha como a esas chicas de los circos, pero para eliminarme, sacarme de circulación, para siempre'.


Era todo un dilema su situación. El farsante de Teresito hacía pasar por malo al corazón de aserrín de Duraznito, mi muñeco favorito, que incluso salvó mi vida, cuando a los 6 años, me caí a una pileta, y lo usé de balsa para flotar. 'Vas a tener que contraatacar, buscarle archivos donde se vea lo que es, y armarte una cuenta para difamarlo', le aconsejé sin demasiado ímpetu. Pero, bueno, mi vida no era de oropel, ni de brillo de candilejas, yo venía de vender mi propia empresa de iluminación, y me dedicaba a restaurar libros, y a venderlos en Parque Rivadavia. Las cosas estaban duras, como culo de muñeco. Lo dejé con la idea dándole vueltas en esa mollera sin cerebro. Me pidió que lo acompañara a su casa, y que lo acostara en la valija donde duerme su sueño sin sueños, aquietada su conciencia de madera, sus vetas de memoria vegetal sin memoria, hasta que lo saquen a enfrentar las luces, de nuevo en las faldas de un ser humano, que pretende ser su conciencia, para entretener a otros títeres que también creen ser libres, los pobres humanos.



Sunday, September 08, 2013

La Incogible

La mejor relación que se puede tener con una mujer es amistad con sexo, que es una manera de confirmar que lo mejor en la vida es el desapego, y que se puede comer de algo y dejar un poco, sin llevárselo en el vergonzante paquetito de los que no quieren que nada se desperdicie. Es que la amistad entre hombres y mujeres es como un plazo fijo: uno deposita (confianza), con el tiempo se van creando intereses, y cuando hay urgencia, se retira lo acumulado. Y si la amiga está buena, mejor. Pero cuando uno no es agraciado, tiene amigas de la misma condición, y cuando el hambre -o la casualidad- apremiaron, y después de que pasara lo que tenía que pasar, y uno comió lo que tenía para comer, una chica poco agraciada es como una pizza fría, o mojada por el goteo de agua de estar adentro de la heladera: uno no la quiere ver más, pero da lástima tirarla. Ya cumplió su propósito: sacarnos el hambre. Pero si además, esa mina flasheó con uno, es aún peor: uno la va a tener que seguir viendo, y soportar lo enrarecido del trato hacia alguien que no nos importa, pero con quien uno se siente endeudado, o al menos medianamente agradecido. Y ahí están: contactos de Facebook que uno no quiere eliminar, risitas en la casilla de chat, el trato entre pegajoso y empalagoso, la dinámica desproporcionada de los vasos comunicantes en los que uno de los recipientes es eso, UNA FUERZA ABSORBENTE, DEMANDANTE, que gravita como una zona de baja presión atmosférica, un centro ciclónico que RECIBE nuestro aire, 'y me estás asfixiando, salí', la acreedora de una deuda que nunca fue tal PORQUE YO NO TE DEBO NADA, un polvo es un polvo, y no se le niega a nadie, no significa nada, son caramelos de vuelto, y... '¡Juira, Bicho!'


Wednesday, July 24, 2013

La Novia Virgen

La soledad es como una enfermedad venérea, pero al revés, porque se cura cogiendo. Y a veces ni así. Dos seres humanos tienen tantas razones para odiarse como para amarse, porque la pasión nos lleva de un extremo al otro, y todos sabemos que sin pasión no se vive. O por lo menos, es lo que siempre me pasaba a mí. Tuve momentos con mujeres que duraron segundos; como ver a alguien por la calle, una mujer sin nombre que en ese momento pareció la razón para estar vivo, el centro del mundo que de repente se revelaba como un dato trascendente, una cifra incognoscible que uno quería abarcar con la mente y el cuerpo: como si el deseo, ese síntoma incurable de los vivos, ciego e innominado en la oscuridad de la intimidad se volviera esclarecimiento instantáneo a la luz de una mirada, una cabellera, un par de ojos. Minas que estaban acompañadas o solas, pero que siempre imaginaba como la persona para mí, el remedio a todos los males que siempre me reviraban. Y esos momentos fueron trascendentes porque fueron únicos, puntuales. Hacerse propio el objeto del deseo, acortar los límites entre lo quería y lo que tuve, me pasó una sola vez en la vida, hace 15 años. Y rompí mi corazón por imprudente. Pero lo peor es la indiferencia una vez que pasó la pasión. Puedo entender que a una mina no le pase nada conmigo, pero lo peor debe ser que las cosas que amabas del otro te atormenten, y te llenen de odio, y en eso, soy una novia virgen. No tengo la experiencia del despecho mas que por propio capricho, porque me gusta naufragar en auto compasión, aunque parezca una paradoja.

                                                                         

Tuesday, April 16, 2013

Pila Pila


La carrera del Gato Locrio nunca había sido demasiado lucrativa, pero no por menos meritoria que la del Gato Barbieri en la música, o la del Gato Dumas en la gastronomía, se merecía que la dejáramos en el olvido. Un poquito caminando, y otro poquitito a pié, se hizo un lugar en la publicidad, yendo a castings en los que llegó a conocer a Claudia Sánchez, y a Teté Coustarot, llegando incluso a entrar una vez  de colado a Miau-Miau, la boîte de moda en aquellos dorados setentas. Años después tocaría el saxo en el mismo club, donde le pagaron con latas de atún vencidas, y lo despacharon con pocas o ninguna expectativa. Un futuro aún menos promisorio se avecinó cuando el conejito de Energizer, conocido como dealer de éxtasis en norteamérica, logró desplazarlo de los contratos de publicidad, con un producto más aguantador, y de mejor performance. Es así como la carrera de nuestro héroe cayó en un cono de sombras, y como Locrio es negro, menos se lo veía. Mendigó comida y caricias, fue adoptado por una desaprensiva estudiante de derecho, y se fue a vivir al tejado de la fábrica de la firma Suchard. Nunca faltaron cómplices para la música y las correrías nocturnas. Fueron años de aprendizaje y vicios. Se gastó como tres vidas entre cocaína, gatas fáciles y whisky berreta. Hasta que un resquicio de luz, que por escasa se vislumbra como encegecedora en la densa y ubicua oscuridad (tales son los contrastes en esta vida), el peregrino de miles de techos, encontró cobijo en el Barrio Chino, donde un foráneo gatito dorado, que movía su patita hacia arriba y hacia abajo desde una vidriera, lo hipnotizó señalándole el derrotero a seguir: una proteccionista, la típica señora de más de sesenta que anda en joggineta y se dedica a cuidar felinos de su especie, lo acogió en su hogar. Locrio aprendió allí la importancia de un hogar, las bondades de una canasta acolchada como nunca había tenido, la que le proporcionó descanso en su mullido seno. Tenía que compartir los infames alimentos balanceados con otros de su especie, pero la seguridad del diario sustento, por gratuita y predecible, lo sedujo y a la vez lo llenó de desconfianza, como apoltronan las propinas abundantes, que por inesperadas, despiertan suspicacias. Eran 15 gatos los que se reunían a recibir el diario estipendio, los cuales, a medida pasaban las semana fueron menguando, para ser luego fueron reemplzados por otros tantos, tan famélicos y necesitados como los anteriores. Resulta que sus sospechas fueron luego confirmadas: esta señora abastecía a los restaurantes de la zona, a cambio de algunos pesos. Era hora de partir, y  la oscuridad propició una fuga sin remordimientos. Una vez más, el gato de las pilas Eveready, salvaba su pellejo para vivir seis vidas más. Vaya una vida.

Thursday, January 10, 2013

Plástico



Ella era una chica plástica, de esas que veo por ahí, de esas que cuando se agitan, sudan Channel number three, que sueñan casarse con un doctor, pues él puede mantenerlas mejor, no le hablan a nadie si no es su igual, a menos que sea fulano de tal, son lindas delgadas de buen vestir, de mirada esquiva y falso reír...

El era un muchacho plástico  de esos que veo por ahí, con la peinilla en la mano, y cara de yo no fui, de los que por tema de conversación  discuten que marca de carro es mejor, de los que prefieren el no comer, por las apariencias que hay que tener, pa' andar elegantes y así poder, una chica plástica recoger...

Era una pareja plástica,  de esas que veo por ahí. El pensando sólo en dinero, ella en la moda en París, aparentando lo que no son, viviendo en un mundo de pura ilusión, diciendo a su hijo de 5 años, 'no juegues con niños de color extraño', ahogados en deudas para mantener su status social en boda u hotel...

Monday, March 12, 2012

Durmiendo con Gatos

Sí, ya sé: el gerundio es muy poco convencional para titular, y es un vicio heredado del inglés, pero como  te estaba diciendo, 'el que se acuesta con gatos amanece sin billetera'. Y es que un felino de la especie 'Félix Silvestris Catus' no es recomendable para dormir, y menos si anda siempre acarreando un saxo soprano, o toca jazz, y menos si se llama Locrio. Es a propósito de nuestras giras por el interior que tenemos que compartir cama, y ciertos hábitos pueden ser muy molestos: dormir 'head on end', o 'tête-bêche', como dicen los franceses, puede ser muy molesto. Pelos, pelusa y demás 'gateces' son intolerables. Alguna vez hubo suites de hotel, hubo dinero, hubo cocó, hubo papusa, y gatitas de risa chispeante como el champán. Ahora estamos a 55 centavos de la inanición. Pudimos tomar Barón B del zapato de taco alto de la rubia heredera Gutiérrez- Alzaga, una torneada tanagra,flaca tetona, y amarga, que cuando quería, corcoveaba como una jaca salvaje a la hora del placer, siempre con ganas de coger cuando la merca pintaba. Hoy tenemos una lata de atún para sortear entre los dos. Ya se fueron la victrola, y todos los discos. Los empeñamos en la casa de enfrente de la pensión, para poder comer. Tijuana posee lugares como este cada tres o cuatro cuadras. Allí siempre se pueden encontrar instrumentos musicales, máquinas de escribir, armas de fuego, vestidos de novia, todo lo que alguna vez sirvió algún propósito noble, o trajo alegría, o trabajo a alguien que pagó tributo a su inutilidad trayéndolo aquí, o lo trocó por dinero para poder comer un día más, como nosotros.. Quizás podamos arrebatar el saxo tenor de Locrio del anaquel de la vidriera, la trajimos la semana pasada. Justo ahora el dueño de la pensión nos golpea la puerta reclamando el alquiler atrasado de tres semanas. La única salida es la ventana...¡no te olvides la lata de atún!

Wednesday, March 30, 2011

Tango Locrio

Para tardes nubladas y/o lluviosas y frías, es recomendable tener un gato cerca, y algún disco de Juan D'arienzo. La iluminación ha de ser pobre, y si se trata de un foquito (no digo bombilla, porque esa va dentro del mate, este es un blog argentino, no me rompan las pelotas) es mejor que esté sucio, para que la luz sea febrilmente molesta en su escasez y que haga poco visibles los rincones.El olor es olor a lluvia, y si hay olor a lluvia, y encima es sábado, puede haber una madre o abuela que hornee algo. Una torta, con ese polvo que se llamaba Royal, y que tenía una reproducción del mismo Polvo Royal en la etiqueta, que tenía otro envase adentro, y éste otro, y así...Si ya te sentaste con la pava al lado, y el mate está listo, sólo queda ponerse a escuchar el disco. Nada de tangos contemporáneos, tipo Santaolalla, o Lavié, -menos Cacho Castagna-,: semejantes pelandrunes  carecen de barro de arrabal, y rebosan de luces hostiles del centro, desdibujan el cuadro antes descripto: un interior de Vermeer no se puede iluminar de ditroicas, o con un parmil de los que se usan en las vernissages para dar luz al último producto vitivinícola, o al culo de la última modelito de tapa, donde sí quedaría bien un Bajofondo Tangacool. Acá estamos hablando de sonido monaural, del foquito, y ya  me hinché las pelotas. Como cuando estoy en una sala de espera y una vieja chota que apesta a perfume se pone a leer un libro de Paulo Coelho y a comentar que una vez se lo cruzó en un aeropuerto ¡y viajó al lado de él hasta Roma! (Roma con una 'rrrr' que le hace cosquillas en la dentadura postiza, como a todas las viejas) Decía: luz agónica, algo de Julio de Caro, y un brasero si hace mucho frío. El gato me mira y me dice '¿Y porqué no jazz?'. 'Jazz, no, te explico', le digo yo girando en un esguince hacia la esquina donde está el gato, 'si hiciese calor, y estuviéramos en New Orleans, sí, algo dixie iría bien. No me interrumpas, Locrio, que el artículo para el blog recién va por la mitad'. En eso se hace un silencio, y el disco ya pasó a la segunda pista. El gato agarra el saxo y empieza a tocar 'Sweet Lorraine'. 'Locrio, ¿qué te  dije?¿Te pensás que esto es tomarse un vaso de tinta y cagar pitufos? El artículo tiene que estar posteado para mañana...¿en qué estaba? Sí, 'Cómo escribir un tango en una tarde gris'. Aunque el artículo podría llamarse...'Los olores de la infancia'. Y ahí hablaría de los olores a torta, horneadas con ese Polvo Royal, que tenían en la etiqueta, justamente, una reproducción del mismo envase, y sobre éste, otro Polvo royal y así...

Monday, October 11, 2010

Ars amandi

'Movéte, gordo'. Ella en su imperativo tono femenino no lograba ( más bien todo lo contrario) que El consiguiera una erección completa. Más bien un inapetente priapo, mojado, casi ofendido de que lo despertaran a esta hora lo miraba desde abajo de esa panza sin esperanza, como a medias irrigado por la falla cardíaca de El.
'La puta que te parió'. El, irritado por la falta de motivación y lo inhóspito de una recriminación así, espetada al aire como un gargajo lubricador, no conseguía ponerse lo SUFICIENTEMENTE duro para penetrar ese culito que era el sueño de cualquier tipo que estuviera envergado.No como el de su mujer (60, ama de casa) que parecía una escalera a un sótano, húmedo, lleno de telas de araña, oscuro y blandengue. Esto no era una tarea fácil a esta edad: las pastillitas ayudaban, sí, pero la comida había sido demasiado abundante, con la consabida libación de tinto de la casa. Esto no era satisfacer a una mujer; era como tratar de jugar al billar con una soga. Y después del primer polvo, todos los demás, igualmente cortos, exiguos; era como cuando en la playa en Gesell, el papá del pibe de al lado hacía un castillo de arena enorme, con almenas, foso circundante, portozuelas descendientes, y él.... él sólo podía llenar una tacita con arena y darla vuelta para formar pancitas en serie, insulsas. Así eran los polvos de Oscar. Ella lo llevó  a la bañera y le dijo 'por cincuenta pesos más, te meo'. Claro, ella había tomado cerveza y, conocedora de su oficio, sabía que viejos como éste pedían esas cosas. Lluvia dorada por cincuenta más, 150 el turno, cincuenta más para el remis. 'Parecías más alto por chat'

Friday, August 06, 2010

El Golem



¿Quién habrá plantado las diabólicas habas que germinaron en este suelo tan fértil para la estupidez en el que surgieron tantos periodistas deportivos? ¿Lo del dedo con la cara de Bonadeo es lo que se viene? Antes de que la oveja Dolly nos cuente la historia con la voz de Pancho Ibáñez ('volveré y seré mis clones'), repasemos qué hay en la historia acerca de seres humanos que quisieron crear vida a partir de la alquimia o la combinacón mágica de las sustancias inorgánicas, mucho antes de que se supiera sobre eucariotas y procariotas, o la doble hélice de ADN. Conocida es la leyenda mitológica de Prometeo y el primer humano creado a partir de arcilla, e insuflado de vida con el fuego divino robado del Olimpo. O más tarde, en el romanticismo tardío, el Frankenstein de Mary Shelley. Pero hay una más terrorífica, y quizás sea la madre de las ulteriores historias de humanoides, y es la del golem judío. Es tan parecida al argumento de Blade Runner, en el cual una criatura se subleva contra su creador, que asusta.Lo que sigue es un fragmento del libro 'Estudios sobre Literatura Fantástica', de Carlos Abraham.
'Un rabino de Praga labra con arcilla un muñeco gigantesco y escribe en su frente la palabra EMET, que significa verdad. La criatura cobra vida y al principio auxilia a los rabinos en sus tareas domésticas, pero luego se rebela y comienza a sembrar la destrucción y la muerte en el ghetto. El rabino, a escondidas, borra la letra E de la palabra EMET. Queda MET, muerte; el golem se deshace en polvo. Otras variantes de la leyenda afirman que el rabino da vida al muñeco poniéndole una tableta de piedra con inscripciones mágicas en la boca; tras la rebelión de la criatura, la tableta le es retirada y el cuerpo sin vida es escondido entre las vigas de la sinagoga.
Esta tradicional leyenda judía, cuya finalidad es la prevención de la idolatría y, en un segundo plano, de la realización de prodigios frívolos por parte de los iniciados en la Cábala, es transformado por Borges en una meditación sobre los límites del conocimiento humano, sobre la potencialidad del ser humano como sujeto creador y sobre la relación hombre-divinidad.

El Golem (Jorge Luis Borges)

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivinó.)

Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Thursday, July 29, 2010

Locrio sabe por gato...


Una especie ubicua y con pasmosa proclividad para aparecer en distintas épocas y momentos oportunos, especímenes gatunos de variada ralea y pelaje han sido protagonistas o personajes de las más variadas vicisitudes, ya sea en su papel de figuras accesorias, o inspiradores de grandes virtudes. Como en el cuento de Bioy Casares 'El lado de la Sombra', el gato Locrio se fue reencarnando en un eterno retorno que dejó olor a pis en las más impensadas épocas y latitudes. Hubo un gato locrio que en tiempos postdiluvianos bajó del arca de Noé para volver a poblar y a cagar la tierra; los egipicios le atribuyeron cualidad divina, hasta algún faraón les dejó propiedades, como una pirámide del tamaño de una cucha de perro; fue un gato romano el que dió su tipo físico para calificar de esa manera a los barcinos como el de la foto; los chinos miraban los ojos de los gatos para saber qué hora era si estaba nublado; durante la Edad Media se los persiguió por su relación con las brujas; Baudelaire, que los amó a manera de sustitutos de todas las mujeres que no tuvo, les dedicó varios poemas; Céline tenía uno que se llamaba Bebert, y que lo ayudó a salir del castillo donde estaba cautivo; Gardel se estrelló en su avión por culpa de un gato locrio que saltó al hombro del piloto; en su próxima reencarnación como gato de Glenn Miller, aprendió a tocar el trombón, pero esta vez no tomó el avión: 'Seré gato, seré Locrio, pero no soy boludo'

Friday, May 28, 2010

Un tal Jesús

(de 'Memorias de Adriano', Marguerite Yourcenar, Gallimard, 1974)

Por aquel entonces Cuadrato, obispo de los cristianos, me envió una apología de su fe. Había yo tenido por principio mantener frente a esa secta la línea de conducta estrictamente equitativa que siguiera Trajano en sus mejores días; acababa de recordar a los gobernadores de provincia que la protección de las leyes se extiende a todos los ciudadanos, y que los difamadores de los cristianos serían castigados en caso que los acusaran sin pruebas. Pero toda tolerancia acordada a los fanáticos los mueve inmediatamente a creer que sus causa merece simpatía. Me cuesta creer que Cuadrato confiara en convertirme en cristiano; sea como fuere, se obstinó en probarme la excelencia de su doctrina, y sobre todo su inocuidad para el Estado. Leí su obra; mi curiosidad llegó al punto de pedir a Flegón que reuniera noticias sobre la vida del joven profeta Jesús, fundador de la secta, que murió víctima de la intolerancia judía hace unos cien años. Aquel joven sabio parece haber dejado preceptos muy parecidos a los de Orfeo, con quien suelen compararlo sus discípulos. A través de la monocorde prosa de Cuadrato, no dejaba de saborear el encanto enternecedor de esas virtudes de gente sencilla, su dulzura, su ingenuidad, la forma en que se aman los unos a los otros; todo eso se parecía mucho a las hermandades que los esclavos o los pobres fundan por doquiera para honrar a nuestros dioses en los barrios populares de las ciudades. En el seno de un mundo que, pese a todos nuestros esfuerzos, sigue mostrándose duro e indiferente a las penas y a las esperanzas de los hombres, esas pequeñas sociedades de ayuda mutua ofrecen a los desventurados un punto de apoyo y una confortación. Pero no dejaba por ello de advertir ciertos peligros. La glorificación de las virtudaes de los niños y los esclavos se cumplía a expensas de cualidades más viriles y más lúcidas. Bajo esa inocencia recatada y desvaída adivinaba la feroz intransigencia del sectario frente a formas de vida y de pensamiento que no son las suyas, el insolente orgullo que lo mueve a preferirse al resto de los hombres y su visión voluntariamente deformada. No tardé en cansarme de los argumentos capciosos de Cuadrato y de esos retazos de filosofía torpemente extraídos de los escritos de nuestros sabios. Chabrias, siempre preocupado por el culto de que debe ofrecerse a los dioses, se inquietaba ante los progresos de esta clase de sectas en el populacho de las grandes ciudades; temía por nuestras antiguas religiones, que no imponen al hombre el yugo de ningún dogma, se prestan a interpretaciones tan variadas como la naturaleza misma y dejan que los corazones austeros inventen si así les parece una moral más elevada, sin someter a las masas a preceptos demasiado estrictos que enseguida engendran la sujeción y la hipocresía. Arriano compartía estos puntos de vista; pasamos toda una noche discutiendo el mandamiento que exige amar al prójimo como a uno mismo, yo lo encontraba demasiado opuesto a la naturaleza humana como para que fuese obedecido por el vulgo, que nunca amará a otro que a sí mismo, y tampoco se aplicaba al sabio, que está lejos de amarse a sí mismo.

(Traducción de Julio Cortázar)

Tuesday, December 29, 2009

Tristezas de un triple A


Los días pasan efímeros, entre singulares grandes gestos de filantropía, como donarle a un tipo que recaudaba para un comedor infantil un papelito que decía 'vale X $2', aclarándole, 'en aquel kiosco le van a dar dinero', o en gestos nimios y repetidos, como dar vuelta la almoahada debajo del occipital, buscando la parte más fresca en el reverso.Cefaleas recurrentes, como hace un año, cuando creo me picó un alacrán y el cuerpo se me paralizaba por mitades,con fiebre y fotofobia. Pero este año el veneno es propio, viene de adentro, como evasado en origen. El calendario es como una serpiente que se muerde la cola, como un enlace de carbono, como un ansioso transeúnte que no puede verse doblar la esquina sin presentirse caminando en la cuadra que sigue. Tal es la angustia de ver pasar el tiempo sin adelantarse a los acontecimientos. Entre escolopendras y chotacabras, mi cabeza bulle con el burbujear de un caldero infernal. En hemoglobínicas pulsaciones, amparado en la ilusoria seguridad que pueden brindar mis tinieblas interiores, absorbo la luz del hastiado estío que la cunícula derrama por mi derrotero en derroche de rayos UV (mis células, tan indisciplinadas como yo mismo, no me brindan ni el consuelo de un oportuno melanoma) Tan mal no estoy, es sólo el vicio de mi solemne condición de petimetre huyendo del sol. Termino el año con el amargo consuelo, la convicta falta de convicción, el ascético regocijo de sempiterna abulia que me caracterizó desde siempre. Este año perdimos a Lux Interior,a Fernando Peña, a Michael Jackson, a Ballard; y seguimos aguantando a tantos otros que se tendrían que ir, como Diego Gvirtz, Alejandro Fantino, Coco Silly, Iván Noble,Francella, Campanella, Darín, y todas las marcas de fideos que dominan el cine nacional;toda la patria periodística progre, como Aliverti, Sicioli, etc; Pichetto y su 'obediencia canina', Guillermo Moreno y sus 'índices' (que alguien se los corte y se los meta en el orto) ; Hugo Moyano, y todos los que viajan en el Tango 01; los vivísimos sindicalistas argentinos, adulteradores de medicamentos oncológicos; Hinchadas Unidas Argentinas, y todos los soretes que van a viajar a Sudáfrica; Maradona,que esperemos no entre al mundial para que lo terminen de tapar de mierda; Lerner, Cordera, Morgado;los boludos del reggaeton, Aníbal Fernandez, Luis D'elía, Chávez, Santaolalla, y tantos más que la memoria olvida, y con justa razón. ¿Novedades? ¿Expectativas? ¿Deseos? ¿Resoluciones? Sólo nostalgia por el futuro, salud en la enfermedad, compañía en la soledad, mariposas en el estómago, cucarachas en el ano, versos alejandrinos, besos diamantinos, tragos provechosos para el garguero y el corazón, greguerías y retruécanos, las más simples muestras de inteligencia; como un niño, rápido el ánimo al reír; como un viejo, lento el ímpetu iracundo. Seguir ejerciendo este periodismo zombie, exultante de furia insepulta, de amargura de tipo proscripto.Mujeres de pechos generosos y sonrisas auspiciosas, comida frugal pero provechosa, noches de sabiduría o amor, de lechuzas o de ruiseñor. De la música el deleite, y del trabajo el sustento. Silencio de vegetales en jardines nocturnos, ruido de pájaros en ocasos y amaneceres; hierba blanda bajo los pies, y estrellas cómplices sobre nuestras cabezas. Enemigos que nos merezcan, amigos que nos extrañen. Flores y lluvia, niños y amor.

Saturday, December 19, 2009

Arde, Papi


Estoy, como de costumbre, en mi patria chica, Santa Fea, para pasar la navidad y el año nuevo con mi abuelita de 91 años. Así soy de glamoroso. Huyendo del pueblo de bibliófagos y sojeros, me vine a la ciudad de curvilíneas y solariegas mujeres.Más precisamenete al barrio de Wadaloope, al norte de la ciudad, como corresponde a todo enclave residencial de gente 'bien': muchas 4X4; rubias de afilados pezones; viejos panzones que empujan carritos de supermercado, generosamente llenos de botellas de Champagne y Chivas Regal; viejas quemadas por la cama solar en invierno, y por el intenso sol del verano; pibes atléticos - todos invariablemente con el torso desnudo, me hacen sentir vergüenza ajena, tan duros y planos tienen los abdominales los hijos de puta. Nunca hubo lugar para un gordito fofo y pálido que escchaba The Cure. Pero la Navidad ofrece revanchas, y Papá Noel va a traer nubes de mosquitos cargados con dengue (suena la 'Cabalgata de las Valkirias') La venganza de los nerds siempre está allí, o en un ciber lleno de pendejos que se dicen 'peteáme' mientras juegan al Counterstrike...

Thursday, December 10, 2009

De la Soledad

Un texto de Montaigne, extraído de sus Ensayos, especial para esta época del año en que todo el mundo busca encontrase con alguien.

Apartémonos de esa vulgar comparación de la vida solitaria con la activa; y en cuanto a la bella opinión en que se amparan la ambición y la avaricia, de que no hemos venido al mundo para nuestro particular provecho, sino para realizar el bien común, consideremos sin reparo a los que toman parte en el baile; que éstos sondeen su conciencia y reconozcan por el contrario que los empleos, cargos, y toda la demás trapacería del mundo, se codician principalmente para sacar de lo público provecho particular. Las malas artes a que se recurre en nuestro tiempo, muestran bien a las claras qué poco valen sus fines. Respondamos a la ambición que ella misma nos hace buscar la soledad, pues, ¿de qué huye sino de la sociedad?, ¿qué procura sino tener las manos libres? (...)
Bastante se ha vivido para los demás, vivamos para nosotros, al menos en este cabo de la vida. Reencontrémonos a nosotros mismos y arreglemos a gusto nuestro pensamiento e intenciones. No es tarea fácil la de buscar acertadamente su retiro; esto es por sí bastante ocupación sin que con él mezclemos otras empresas. Puesto que Dios nos da tiempo para disponer nuestra partida, preparémonos; hagamos nuestro equipaje, desprendámonos de esas violentas pinzas que nos arrastran a otra parte y nos alejan de nosotros mismos.

Monday, September 28, 2009

Sin frenos


En estos tiempos de terrorismo y de neo-oscurantismo, donde se vuelve a poner de relieve el cotraste oriente-occidente, donde se niegan las teorías evolucionistas en favor de los cuentitos bíblicos y, tal como pasaba durante la Guerra Fría, la mirada sobre lo desconocido esta teñida de miedo e incomprensión, vale recordar que todas estas taras y chifladuras no son nuevas. Las filosofias mecanicistas y deterministas que desembocaron en el nazismo y el racismo homicida ya estaban presentes en el gran pais del norte, tan propenso a la fanatización y el fundamentalismo, bastante mas temprano en el siglo veinte, antes de Adolfito y Mengele. Fue asi que en Estados Unidos se pusieron en práctica la frenología y la eugenesia, dos formas de 'clasificación' de seres humanos de acuerdo a rasgos, raza, y atributos físicos. La frenolgía tuvo su auge hasta bien entrado el siglo XX, y se difundía en folletos y/o revistas de divulgación científica como esta de 1906 (transcribo con el particular uso de acentos, y errores de puntuación, como comas entre el sujeto y el verbo )

LA CIRUGÍA REFORMADORA DEL NIÑO MALO

Lo de castigar á los niños para que sean buenos va pasando, como tantas otras cosas que habían dado hasta ahora excelente resultado, á la categoría de antigualla bárbara.
En efecto, la cirugía ha abolido recientícimamente las disciplinas, como medio reformatorio, sustituyéndola por la lanceta. Esa importante rama del arte de curar, ha descubierto el medio de hacer buenos á los niños malos, tan sólo practicándoles una pequeña operación en el cerebro.

Aceptando la teoría de que el crimen no es sino una manifestación de enfermedad, los filántropos y hombres de ciencia de Filadelfia han establecido en dicha capital, bajo la dirección de los mejores antropólogos y cirujanos de los Estados Unidos, un ''Reformatorio Clínico'' de jóvenes considerados coro
(sic) incorregibles.
No bien un padre se convencede que se puede hacer carrera de alguno de sus hijos, le interna en el Reformatorio acompañado de un cuestionario especial, redactado por los médicos del establecimiento, y que debe llenar el solicitante con todo cuidado.
Previo el examen médico del pequeño internado, se procede á las operaciones quirúrgicas requeridas, y que tienen efecto ya en el espacio defectoso del cerebro o bien en otros órganos. Estas últimas suelen consistir en la supresión de adenoides ó de otros crecimentos anormales en la nariz y en la garganta, en la corrección de ojos imperfectos, ó en el enderezamiento de huesos torcidos o contrahechos. En algunos casos toda intervención facultativa se haya reducida á un simple cambio de régimen de vida.
Del examen en varios centenares de chicos, tenidos más que por malos, por pésimos, y llevados al centro de que nos ocupamos, ha resultado que más del 80 por ciento de ellos tenían defectos constitucionales que reclamaban un remedio heroico aplicado por manos competentes. Un niño de ocho años, había sido hasta cumplir esa edad, un verdadero encanto. Saludable, aplicado, respetuoso y obediente, constituía el orgullo de sus padres. Un día dió el muchacho fuerte caída, hiriéndose ligeramente en la cabeza, tan ligeramente que el mismo lesionado, luego de lavarse la contusión, regresó á su casa y no volvió á ocuparse del suceso. Sin embargo, à partir del accidente, se operó en el niño una transformación completa; revoltoso e indisciplinado, abandonó los libros y se hizo un callejero, no dejando cristal sano, cabeza sin chichón, ni gato con rabo en todo el pueblo. Alguien dijo al padre del Reformatorio, y ocho días después, el endiablado chiquillo entraba en la citada casa de corrección.
Aún allí y aprovechando un descuido de los vigilantes, intentó una noche asfixiar a nueve compañeros de sala, dando suelta al gas del alumbrado. Pues bien: examinado el cráneo por el eminente cirujano Laplace, director de la Clínica, se vio que uno de los huesos desviados de su posición normal por efecto de un golpe, oprimía el centro nervioso, considerado por los neurólogos en íntima relación con el impulso de destruir.
Hecha la trepanación del cráneo defectuoso y colocado en su sitio el hueso desencajado, volvió a ser el chico lo que anteriormente. Otros tres o cuatro niños incendiarios ó piromaníacos recalcitrantes, han sido curados de un modo radical por el mismo doctor Laplace, extrayéndoles del cráneo, minúsculas esquirlas de hueso que excitaban determinadas regiones de la masa encefálica, donde Gall y Spurzhim han localizado el impulso del fuego.


Saturday, August 01, 2009

Ama De Casa


No habla.Putea cortito, espetando maldiciones en esa voz de garganta verde, escupida tras escupida de mate cuando la mañana comienza. Fundamentalista de la lavandina, los baldazos que asolan la vereda y la convierten en zona de batalla desde temprano, echan a perros y a sus heces por igual, al diariero, a algun desprevenido transeunte, y al marido que sale con cara de no haberla cogido desde el siglo pasado. Como viene azuzada por el noticiero de las seis, ya se entero de todas las tropelias de indole policial, calamidades politicas y demas desaguisados que forman parte de la atmosfera artificial de los que no tenemos vida, entonces el acto de la limpieza se convierte en la catarsis que no puede hacer de otra manera. Barre soretes, espanta perros y en el proceso limpia a la Corte Suprema, desarma piquetes desde Zarate hasta Bahia Blanca, despeina a las atorrantitas de la farandula ('¡Qué turro ese Chiche, les toca el culo a todas con esa cara de viejo degenerado!') Un especimen muy comun de cualquier ciudad, usa su escoba como un M-16, o un lanzallamas, el carro de Tetis que deja caer la luz de Febo todopoderoso sobre los barrios de mi querida Argentina, curando con lavandina los efluvios infernales de la noche de la conciencia.