Thursday, May 30, 2013

Cumplimos Un Septenio!


Los aniversarios me deprimen por dos cosas: porque me recuerdan el paso del tiempo, y porque soy siempre yo el memorioso, el que recuerda, mientras los otros viven. Como dijo Sartre, 'Vivre ou raconter'. Y es así, se vive o se cuenta. Los que se apropian de las circunstancias, las dominan y las ponen a su favor no llevan cuenta de los años, ni de las fechas. Su propósito es seguir las reglas, adapatarse, y competir en un juego inventado por otros. Son voluntariosos, agradecidos de la vida y aceptan sus términos, y por poco felices que se les presenten, saben sonreír, esforzarse, y sufrir por lo que vale la pena sufrir. No se amargan por especulaciones, contrafácticos, oportunidades perdidas, ni vacilan entre infinitas opciones. Su dirección es siempre ir hacia adelante. Los demás, los que nos debatimos entre las endebles condiciones que lo material nos pone como dificultad, sea tiempo escaso, espacio insondable entre lo que queremos y el lugar en el que estamos, o simple indeterminación de ánimo, somos proclives a la derrota automática, al yerro constante, cuando no al desvarío voluntario. Nos autosaboteamos, somos nuestros peores enemigos, y nos convertimos en profetas de un fin que dilatamos inutilmente. En medio, escribimos. Nos entretenemos con las minucias pretendidamente artísticas, pasatiempos de presos poco convictos. Porque a nosotros, los memoriosos, nos toca contar. Perseguimos fantasmas, y creemos, porque de otra manera no se puede vivir. Y como dijo Bob Esponja, 'La Historia me absorberá'

Cuestión de Pe$o

La saga cíclica e interminable de nuestro devaluado pe$o me recuerda una de las cualidades del signo lingüístico: su arbitrariedad. El billete, o la moneda, no tienen en sí el valor que representan, como una palabra no es la cosa que designa, o como el significado no está relacionado con el significante. Sin embargo, encontré que el billete de cinco pesos del diablito, el que uso para encabezar el diseño del blog, se vende a 70 mangos en mercado libre, con lo que podríamos pensar que es todo cuestión de tiempo, las cosas adquieren un valor histórico, y la moneda de dos pesos valdrá 50 en 30 años, o que vendiendo el billete de Evita, que parece de lotería, te vas a comprar las Nike de 2043. Otra idea es la del contenido, y el continente, ya que nos pusimos metonímicos. ¿Una alcancía chanchito es igual ala cantidad de monedas que contiene?¿Jorgito Porcel vale lo que pesa?¿Tu alcancía, mami, se merece esta chota?

Thursday, May 02, 2013

1+1



Siempre desprecié la condición gregaria humana, la capacidad de conjurar intereses comunes como si fuera una necesidad inevitable, cuando sabemos que todo tiende a que nos quedemos solos, que la hostilidad es la más natural de las reacciones, y que el individualismo, hoy, paradójicamente, es lo único que nos uniforma. Allí donde hubiera más de dos, habría dos pares de ojos con sendos cerebros detrás, combinación lo suficientemente subversiva como para emitir juicio sobre lo que uno representa, hace o dice.Yo fui siempre el uno-contra-el-resto. El que cuestionaba las reglas en el comportamiento, las maneras, y los propósitos de todo. Cooperativas, deportes, grupos de estudio, religiosos, siempre me tuvieron, cuando no ajeno, como el catalítico del desacuerdo, la nota discordante. Lo único que me asemejaba a los demás eran las más básicas necesidades (comida, vestimenta, medicamentos) algunas de las cuales, eran satisfechas por mis padres. Las que no se podían satisfacer eran las más inconfesables, y las que nunca pude llenar a partir del prójimo. Y por lo tanto, por ser un lastre para la sociedad, le encontré el gustito a mi existencia parasitaria, la del individuo que chantajea al resto con su propia condición humana, merecedora de piedad y sustento. Si el colectivismo tuviera algún sentido, habría más fosas comunes.

Tuesday, April 23, 2013

Giorgio Baffo

                                        

Care tette, vu sè l'unica e sola 
Parte che più someggia alle culate; 
Vu sè quelle colline delicate 
Dove in mezzo, co i puol, i oselli svola. 

Sè quella bella vista che consola, 
Perchè proprio parè la via del late; 
Beati chi ve mette su le zate, 
Che come cera al fogo se descola. 

Oh! cari bei festoni della dona, 
Vu sè quelle fatture benedette 
Che ne fa che ne piasa più la mona; 

Sè quella bella mostra che promette 
Ghe sia de sotto della roba bona, 
Chè per el più ha bon cul chi ha bone tette
 
Queridas tetas, ustedes son la única
Parte que mejor se parece al culo,
Ustedes son las delicadas colinas
Hacia donde las pijas vuelan cuando pueden
 
Tan encantadora vista ofrecen
Comparable a la Vía Láctea 
Bendito el que pueda tocarlas
Y como cera al fuego fundirse

Oh! Queridos atributos de la mujer
son ustedes tan buena factura
como sólo podría serlo el coño
 
Son la promesa de todo lo bueno
que abajo de la ropa se encuentra
porque la que buenas tetas tiene
ha de tener también buen culo

 
 

Thursday, April 18, 2013

Duraznito is Back

El mensaje en mi celular lo decía casi todo. La otrografía era la suya, que con la consabida ausencia de vocales, decía algo así como 'VLV HY. SPRM N ST TLM 20 HS.' Lo cual quiere decir, 'Vuelvo hoy -o volví hoy- Esperáme en San  Telmo, a las 20 horas' ( N. del T) Es lógico: Duraznito es un muñeco de ventrílocuo, y no tipea bien. Me tomé el 29 y en una hora estuve frente a la Plaza Dorrego, en el bar de los ventrilocuistas, el lugar donde se juntan los primeros lunes de cada mes. Mitigué la espera con un desconsolado vino blanco, desacostumbrado aperitivo para las siete y media de la tarde. Cuando lo ví entrar con su atuendo de dandy, supe que las cosas le habían ido bien. Lo último que supe de él es que, en una noche de mucha acción, que incluyó varias mujeres y varios gramos de estimulantes, consiguió una erección que lo obligó a masturbarse durante horas, por lo que, la fricción, sumado al hecho de que está hecho de madera, lo encendió cual tea humana. Los casos de priapismo no van asociados a la combustión espontánea, pero quién no se quemó en una sola noche de farra. Duraznito estaba como siempre, elegante de una forma casi grosera, como la muestra la foto.


Me saludó como siempre, con esa voz perruna y carraspeante, la misma que podía entonar 'My Way', o chamuyarse a Marilyn Monroe, o Claudia Cardinale.



Si lo habré envidiado por sus conquistas. Pero el muñeco maldito era esa clase de fanfarrón que alardea de puro generoso, buscando la risa de sus amigos, y que no busca envidia en nadie: '¡Qué aburrida era Marilyn en la cama! No sabía chupar una pija, y tenía esas tetas zonzas, que ni una buena turca te hacían de puro pavotas. El culo creo que no se lo había visitado nadie antes que yo. Pero la tana, la Cardinale, ¡esa sí que deja bien parada a las hembras de su patria! Y bien que dejaba parada cualquier pija, era un infierno.' En ese tono casi a voz en cuello, a las ocho de la noche, en un bar muy concurrido, entre otras personas, por damas y niños. La voz metálica, monocorde era casi tan tenebrosa como su relato. Nuestra charla se fue volviendo más y más oscura, conforme fuimos bajándonos varios Cynars, o martinis, los que picamos con soda, y después, con whisky. 'El secreto mejor guardado de esta profesión es que los resortes los movemos nosotros, los muñecos. Tuve un empleado -porque son Uds, los humanos que dicen manejarnos, los manipulados y explotados-, que me decía, 'Si sabía que esta profesión era tan triste, me hacía muñeco', a lo que le contesté 'Ya sos un títere: de tus sueños, de tu pasiones, del gobierno, de las señales de tránsito en la calle' Evidentemente, el alcohol lo hacía embriagarse de filosofía exitencialista. Duraznito fue a mear varias veces, lo ayudé a llegar hasta el mingitorio. 'Ahora: sacudítela vos, degenerado', le advertí. Nos fuimos juntos en dirección a la plaza. En la tele hablaba la presidenta. '¿Y a esta quién le mueve el resorte?', preguntó mi amigo, para luego agregar, 'No sé quién le mueve el resorte, pero a ese culo no se lo mueve nadie'

Tuesday, April 16, 2013

Pila Pila


La carrera del Gato Locrio nunca había sido demasiado lucrativa, pero no por menos meritoria que la del Gato Barbieri en la música, o la del Gato Dumas en la gastronomía, se merecía que la dejáramos en el olvido. Un poquito caminando, y otro poquitito a pié, se hizo un lugar en la publicidad, yendo a castings en los que llegó a conocer a Claudia Sánchez, y a Teté Coustarot, llegando incluso a entrar una vez  de colado a Miau-Miau, la boîte de moda en aquellos dorados setentas. Años después tocaría el saxo en el mismo club, donde le pagaron con latas de atún vencidas, y lo despacharon con pocas o ninguna expectativa. Un futuro aún menos promisorio se avecinó cuando el conejito de Energizer, conocido como dealer de éxtasis en norteamérica, logró desplazarlo de los contratos de publicidad, con un producto más aguantador, y de mejor performance. Es así como la carrera de nuestro héroe cayó en un cono de sombras, y como Locrio es negro, menos se lo veía. Mendigó comida y caricias, fue adoptado por una desaprensiva estudiante de derecho, y se fue a vivir al tejado de la fábrica de la firma Suchard. Nunca faltaron cómplices para la música y las correrías nocturnas. Fueron años de aprendizaje y vicios. Se gastó como tres vidas entre cocaína, gatas fáciles y whisky berreta. Hasta que un resquicio de luz, que por escasa se vislumbra como encegecedora en la densa y ubicua oscuridad (tales son los contrastes en esta vida), el peregrino de miles de techos, encontró cobijo en el Barrio Chino, donde un foráneo gatito dorado, que movía su patita hacia arriba y hacia abajo desde una vidriera, lo hipnotizó señalándole el derrotero a seguir: una proteccionista, la típica señora de más de sesenta que anda en joggineta y se dedica a cuidar felinos de su especie, lo acogió en su hogar. Locrio aprendió allí la importancia de un hogar, las bondades de una canasta acolchada como nunca había tenido, la que le proporcionó descanso en su mullido seno. Tenía que compartir los infames alimentos balanceados con otros de su especie, pero la seguridad del diario sustento, por gratuita y predecible, lo sedujo y a la vez lo llenó de desconfianza, como apoltronan las propinas abundantes, que por inesperadas, despiertan suspicacias. Eran 15 gatos los que se reunían a recibir el diario estipendio, los cuales, a medida pasaban las semana fueron menguando, para ser luego fueron reemplzados por otros tantos, tan famélicos y necesitados como los anteriores. Resulta que sus sospechas fueron luego confirmadas: esta señora abastecía a los restaurantes de la zona, a cambio de algunos pesos. Era hora de partir, y  la oscuridad propició una fuga sin remordimientos. Una vez más, el gato de las pilas Eveready, salvaba su pellejo para vivir seis vidas más. Vaya una vida.

Sunday, April 14, 2013

Es un Gordo Bueno



Había que ir. En lo personal, es una banda que escucho desde los 13 años, cuando en agosto de 1988 me compré Pornography, y The Top en cassette. Los años pasaron, y la música fue siempre un placer egoísta en el que The Cure fue un refugio acostumbrado, el solaz en el que uno imaginaba la resolución a los días de soledad, por el que los amores imposibles y su carga de anhelos, como toda fantasía personal, buscaban un cómplice para no ser sólo un deseo que se agota en sí mismo. Y ese cómplice fue siempre la música de esta banda. Por eso, el que canciones como 'Just Like Heaven', o 'Charlotte Sometimes', o discos como 'Faith', pasaran de reverberar en cuartitos de soltero a un estadio como el monumental, es como la verificación de una fantasía, y la concreción de un deseo de adolescente: ver la banda que nos acompañó durante desengaños amorosos, soledades y demas sarampiones. Pero yendo más a lo que significa esta banda en el contexto musical mundial, The Cure, como Talking Heads, Prince, Morrissey, Iron Maiden, U2, o REM, comparten junto a la condición de cincuentañeros, la marca de lo que significó la música para la era de la última Guerra Fría. Fue el momento en que la música impresa tuvo capital significado en igual medida para la industria, los músicos, y el público. Para la industria, representó ganancias billonarias gracias al soporte de audio que fue del LP al Cd, y sus aliadas la radio y la tv, que convirtieron a Michael Jackson o Springsteen en íconos culturales ubicuos  a principios de los ochentas (la hegemonía del Lp y de su posterior decadencia como soporte hacen que las cifras de venta de un disco como 'Thriller' sean hoy impensables), y para el público, la música fue la reafirmación de valores indentificados con la expansión espiritual y expresiva post Beatles. Y los Cure, como Talking Heads, Prince, o U2, son hijos de esa generación: la que esperaba meses que un disco llegara a las disquerías de sus pequeños pueblos, o poder ver a Bowie, o Deep Purple en el estadio de su ciudad. Y fue esa vocación lo que hoy los sustenta, y que hace que pibes que no habían nacido cuando yo escuchaba The Cure, hayan ido con sus padres o tíos a ver la banda de Robert Smith.

Un valor agregado era la presencia de Reeves Gabrels, el guitarrista de Tin Machine, y después de Bowie, que estuvo a cargo de llenar el hueco que dejó 'Gran Cuñado' Porl Thompson, un reemplazante de lujo que cumplió con ajustada y sobria ejecución los solos y arreglos de Bob y sus amigos. Simon Gallup, fundamental en el bajo, se movió con su Firebird por las canciones que todos conocemos, hasta un vaso de cerveza que tenía sobre un parlante. La lista empezó con 'Plainsong', con su clima de ensoñación, y downtempo hechizado; le siguió 'Pictures Of You', y el hechizo fue casi total, para ser éxtasis en 'Lullaby'. 'Disintegration' fue retomado con 'Love Song' y el tema homónimo sonó una hora después, después de 'A Hundred Years', pero no faltaron cosas más viejas como 'Play For Today', 'A Forest', y 'Charlotte Sometimes'. Me hubiera gustado escuchar 'The Drowning Man', 'A Night Like This' (¿saxofonista invitado?) o algún lado B como 'Happy The Man', pero no se puede complacer a todo el mundo. En fin: fue una noche perfecta, y nos fuimos a la pizzería 'Los Hijos de Puta' a celebrar con amigos.

Wednesday, April 03, 2013

Crash


Era una mina bien, era un gran coche,
era un Packard placero, era una alhaja;
auto que siempre trabajó de noche
llevando siempre la bandera baja.

Pero un día la droga la hizo suya
y en vez de cargar nafta echó morfina,
y cerrando el escape, por la buya,
se fajaba debute en cada esquina.

Ayer la vi pasar. Iba dopada
y me sentí yo, curda, un Santo Asís,
al ver que de su pinta tan abacanada
pinta que fuera de auto de parada
sólo queda, cual resto de chocada,
con los cuatro fierritos del chasis.

Wednesday, February 20, 2013

Dibujitos Avivados (poema guachesco)


   (El Unicornio Azul del parásito cultural psicobolche de Silvio Rodríguez está bien, y pasándola mejor)

    Mi Muy Yegüita Mía
    Como Marta y María
    Dejan de Lado la Olla
    Obsequiáme con tu Argoya
    Arrimáte a La Banquina
    Mojáme Esa Vagina
    Levantáme Esa Colita
    Que Esta Garúa Maldita
    Me pone Cachondo
    Vení Negra p'al Fondo
    Que Te Quiero ver Reír
    Que La Vida Son 2 Días
    Y El Climaterio No Perdona
     Ponéme en la Chota Esa Goma
     Que uno de estos Días
     Se Me va a Vencer
     Ponéte en 4
     Que te viá Coger
   
 
 

Tuesday, February 19, 2013

Dibujitos Avivados: Velma Dinkley

Como si no estuviésemos ya lo suficientemente quemados de la cabeza,  ya pasados de hacer el ridículo, y gracias al anonimato que ofrece el publicar con pseudónimo, me revelo un ferviente admirador de Velma Dinkley, la chica 'nerd' de la pandilla de Scooby Doo. La serie de cartoon era absolutamente pelotuda y  sin gracia, pero tenía un morbo muy especial, por el hecho de que los protagonistas eran adolescentes, y porque uno intuía que Velma era la tragalibros virgen del grupo. Las aventuras poco atractivas de los personajes, que siempre implicaban incursiones en desolados pantanos, enmarcados en telarañas, y con castillos al lado de lagos remotos donde siempre había momias, y zombies, sólo despertaban el terror de los propios personajes, no los míos. Yo soñaba con abrazar y contener contra mi pecho a la chica de las gafas, el corte de pelo castaño estilo carré, y el sweater cuello de tortuga color naranja, el mismo sweater que yo quería ella se levantase para mostrarme sus pechos.Y todos sabemos que el llevar a una chica a ver una de terror predispone a que las asustadizas se agarren de nuestros brazos, o nuestros muslos. También sabemos que el miedo en las mujeres puede llevarlas a cometer locuras, como una revolcada para sacarse el miedo. Aquí les dejo una selección personal de Vilmas (que así se la llamaba acá) Cachondean mucho las modelos 'cosplay', y las autoeróticas.












Monday, February 11, 2013

Sin Valentín



La noticia de la conciencia es relativamente nueva en el Universo. Y la conciencia de sí mismo es la conciencia de la soledad, y de que, si bien somos parte de todo lo que existe, el trabajo más difícil es convencer al OTRO de que es parte de uno. De eso se trata la vida, y San Valentín viene a recordárnoslo. Pero si hay algo más boludo que importar una fiesta gringa para justificar la compra de regalos, o la reserva de mesas de a dos en restaurantes, es sentirse triste porque uno está solo TAMBIÉN un 14 de febrero. Tanto es así, que un amigo de Facebook, seguramente sub 30, escribió esto en su muro (copio y pego)


esta semana sera un puto infierno para quienes no tienen novia/o, toda la semana bombardearan con mensajes de san valentin, el puto dia mas egoista del año, haran felices a las parejas y lo convenceran de comprar cosas mientras que a quienes esten solteros les echaran en cara no tener a nadie, y se los recordaran toda la semana, todo esto es el mayor ejemplo de por que san valentin es un dia de mierda y el peor del año, por esto nadie deberia callarse y soportar este dia de mierda
esta semana entodos lados se va a hablar del puto dia de san valentin, un dia egoista, pensado para parejas y para molestar a quienes no tienen novia o novio, para recordarles que no tienen a nadie mientras los demas estan felices,...Si ustedes, quienes no tienen pareja estan hartos de ese dia de mierda no se callen, algo debe hacerse contra ese puto dia de mierda

En lo personal, me siento un pelotudo, como cuando compré forros hace tres años (vencen en abril) para llegar un día tarde a una cita que pudo haber salido bien, y los cuales, con paciencia, gel y rellenos de zanahorias, iré introduciendo en lo más íntimo de mi anatomía.

Thursday, February 07, 2013

El Fin de Artie




Así como en cualquier telenovela argentina, donde las insolvencias e incoherencias de los guionistas se rellenan con muertes de personajes que se accidentan,  van presos  o  sufren de falsas cegueras, o falsas paresis en sillas de ruedas, he querido destruír a uno de mis personajes favoritos, Artie Shaw, el galán corazón de alcaucil, el sedoso clarinetista émulo de Benny Goodman, con bigotitos finitos tipo anchoa, que siempre desató la envidia de maldoror, el hombre sin sonrisa, por su éxito con las féminas. Un buen día de sol, y con todos los impuestos pagos, pulmón interno, y boleta en mano, maldoror invitó al bueno de Artie a una cata de vinos en su bodega. Le envió una ensobrada invitación donde 'por la presente tenga bien acercarse a mi aposento para la degustación de un reciente envío del excelente beaujolais 'Château Bidonville' cosecha 1961', la frase, escrita en brillante filigrana, le rielaba con hedonista brillo en los ojos, tal cual hace el vino en las copas. Conocida era la fama de eruditos sommelieres que tenían estos dos zampacuartillos, la cual ejercían en reputiadísimas fiestas donde se prodigaban atracones de todas las variedades y etiquetas, y los favores de dulces y curiosas féminas, las cuales siempre se iban del brazo de Artie, el guaperas. Maldoror había estado pensando vengarse de él, y hacerlo desparecer cuanto más no fuera, de la memoria ajena, cuando no la propia, tan tenaz y solícita a la hora de recordar los éxitos del farsante de Artie. Fue así como, en la locura del Carnaval, se encontraron los dos amigos en la casa de maldoror. Artie levantó la aldaba, que era una manito de bronce de las que hoy los pibes se roban de los barrios y, antes de que la dejara caer, maldoror ya le abría la puerta.

-Querido Artie, -le dijo en tono jovial-, éste es un encuentro afortunado. Pero, ¡qué buen aspecto tiene Ud. hoy! El caso es que he recibido un barril de beaujolais Château Bidonville, y tengo mis dudas.

-¿Dudas? ¿No pensarás que voy a caer en semejante treta?: Yo te pregunto '¿Qué dudas?', y vos me    contestás, 'Esta, la que tengo dura', o 'Duda, la podonga'. Es muy viejo.

-No, en realidad, pensaba, si no dudarías en entrar conmigo a la bodega, y si, después de probar el vino que adecuadamente envenené, caerías en sopor, para despertar encadenado, y ver cómo te voy tapiando en la más oscura de mis mazmorras, jajaja; esa sí que es muy vieja.

Como ambos habían leído a Poe (como dijo Freddie Mercury, 'Im just a Poe boy, from a Poe family') ambos rieron festejando el chiste. Bajaron las húmedas escaleras hasta el aún más humedo sótano y maldoror dispuso un primoroso mantel sobre una mesita por sobre la cual distribuyó quesos, copas y uvas. Las muestras del vino convocante se sirvieron en sendas copas con la ayuda de un 'ladrón de vidrio' que se introdujo en el 'falsete', o pequeño agujero que se le hace a la barrica en el lomo, donde se introduce esa pipeta de vidrio de tan curioso nombre.

Maldoror administró el servicio del rubicundo líquido, que fue yendo desde copa a boca donde no faltaron chistes, y risas, hasta que el anfitrión se excusó unos instantes y desapareció ocupado en algún menester en el wáter. Artie se quedó solo unos instantes para reflexionar a pesar de su ostensible obnubilación sobre una silla que daba vueltas como daba vueltas la mesa, y la habitación. De repente, tomó su copa de vino con la mano, y pensó ‘’¿Acaso Bidonville no es villa miseria?’’, y cayó redondo como una bolsa de papas sobre el piso de piedra de la bodega. Pero no despertó para ser tapiado. Maldoror era uno de esos espíritus sensibles que creen en la 'justicia poética', pero no para este tipo de venganza. El amigo Artie despertó con un baldazo de agua, desnudo y atado de pies y manos sobre una mesa de carpintería, y antes que se pudiera enamorar, le presentaron a Morgana, la que iba a ser su dominatriz disciplinaria. 





De nada sirvieron las lisonjas, mohínes, cumplidos, y demás vaselinas retóricas de Artie, porque, justamente, sin vaselina, y sin amor, a nuestro amigo lo pasearon por el todo el manual del S&M y el bondage: enemas, paleteadas en el ojete, asfixiantes máscaras de látex, encierro en ataúd, lluvias doradas, marrones, y multicolores. Pero el pepino de la torta lo puso maldoror, que aplicó esta hortaliza en el ya desvirgado culo de Artie, no sin que antes este suplicara como en el cuento del nativo de Virginia,
 '¡Por el amor de Dios, maldoror!'

Saturday, February 02, 2013

Jazz





Para los que sólo decoramos el tiempo en infructuoso afán de llenarlo, para los que estamos destinados al silencio sin interrupciones, lectores del transcurrir sintagmático, nadadores de cerveza sin demasiada emoción, y ajenos a la pasión, contamos con un aliado inapreciable: el jazz. La música instrumental ya centenaria, con su caudal de notas como gotas en la lluvia, siempre caótico, donde corren los tempos en inapreciable velocidad, tan rápidos que el pensamiento no los traduce en emoción, casi como una gimnasia dictada por reflejo de los tendones, obedeciendo a una memoria muscular que escapa a la apreciación o la racionalización, pasa a través del oyente como la electricidad, en su inasible fugacidad provoca ansiedades que sacia en pasajes que jamás fielmente recordaremos, paisajes a vista de tren, un hic et nunc que no es ningún lado, y es cualquier lugar: la Tijuana de Mingus, el Túnez de Gillespie, porque es como el río de Heráclito, o como el Leteo infernal, corrientes para almas hastiadas de recuerdo, donde nos renovamos y nos recreamos. Es por esto que no nos sea extraña su alianza al devenir tecnológico y filosófico del siglo XX, sobre todo al existencialismo, y a la novela psicológica, con sus fluctuaciones donde sujeto y objeto se confunden, y donde no existen vicisitudes, sino 'estados' de consciencia frente a estas. Hay un fragmento de 'La Náusea', de Sartre, que expresa esto con bastante exactitud.

     'En seguida vendrá el estribillo: es lo que más me gusta, sobre todo la manera abrupta de arrojarse hacia adelante, como un acantilado contra el mar. Por el momento, se escucha jazz; no hay melodía, sólo notas, una miríada de breves sacudidas. No conocen reposo; un orden inflexible las genera y destruye; sin dejarles nunca tiempo para recobrarse, para existir por sí. Corren, se apiñan, me dan al pasar un golpe seco y se aniquilan. Me gustaría retenerlas, pero sé que si llegara a detener una, sólo quedaría entre mis dedos un sonido canallesco y languideciente. Tengo que aceptar su muerte; hasta debo querer esta muerte; conozco pocas impresiones más ásperas o más fuertes. (...) Unos segundos más y cantará la negra. Parece inevitable, tan fuerte es la necesidad de esta música; nada puede interrumpirla, nada que venga del tiempo donde está varado el mundo; cesará sola, por orden. Esta hermosa voz me gusta sobre todo, no por su amplitud ni su tristeza, sino porque es el acontecimiento que tantas notas han preparado desde lejos, muriendo para que ella nazca. Y, sin embargo, estoy inquieto; bastaría tan poco para que el disco se detuviera: un resorte roto, un capricho del primo Adolphe. Qué extraño, qué conmovedor que esta duración sea tan frágil. Nada puede interrumpirla y todo puede quebrantarla. El último acorde se ha aniquilado. En el breve silencio que sigue, siento fuertemente que ya está, que algo ha sucedido. Silencio. 
                                                       
                                                       Some of these days
                                                       You’ll miss me, honey.

Lo que acaba de suceder es que la Náusea ha desaparecido. Cuando la voz se elevó en el silencio, sentí que mi cuerpo se endurecía; y la Náusea se desvaneció. De golpe; era casi penoso ponerse así de duro, así de rutilante. Al mismo tiempo la duración de la música se dilataba, se hinchaba como una bomba. Llenaba la sala con su transparencia metálica, aplastando contra las paredes nuestro tiempo miserable. Estoy en la Música.

Thursday, January 10, 2013

Plástico



Ella era una chica plástica, de esas que veo por ahí, de esas que cuando se agitan, sudan Channel number three, que sueñan casarse con un doctor, pues él puede mantenerlas mejor, no le hablan a nadie si no es su igual, a menos que sea fulano de tal, son lindas delgadas de buen vestir, de mirada esquiva y falso reír...

El era un muchacho plástico  de esos que veo por ahí, con la peinilla en la mano, y cara de yo no fui, de los que por tema de conversación  discuten que marca de carro es mejor, de los que prefieren el no comer, por las apariencias que hay que tener, pa' andar elegantes y así poder, una chica plástica recoger...

Era una pareja plástica,  de esas que veo por ahí. El pensando sólo en dinero, ella en la moda en París, aparentando lo que no son, viviendo en un mundo de pura ilusión, diciendo a su hijo de 5 años, 'no juegues con niños de color extraño', ahogados en deudas para mantener su status social en boda u hotel...

Monday, December 31, 2012

Un Milagro para Navidad


Delante de la imagen de un muy poco auspicioso árbol de Navidad, encontramos a nuestros dos héroes, Artie Shaw, y maldoror; temulentos, somnolientos, casi apoltronados, quemados por el flash de una polaroid, mientras deciden qué hacer para el año que comienza. ¿Terminar la secundaria en la nocturna?¿Vender mascotas exóticas, como calamares analfabetos, pajaritos para la polenta, puerco espines depilados?¿Comprar pelo a las bolivianas? ¿Venderle merca a los jubilados? ¿Viagra suelto vencido a los viejos verdes?¿Momificar gente con papel higiénico?¿Enterrar entrerrianos en un cementerio privado? Eran las doce del 31 y todavía no sabían, pero las boletas impagas se agrupaban, delatando la inminente insolvencia de nuestros héroes, que ya habían secuestrado caniches toy, habían amaestrado travestis, cuidado ancianitas convalescientes (la abuelita de maldoror había palmado en la víspera de Navidad) En fin, aquí, allá y acullá, sólo tratamos de sobrevivir...

Wednesday, December 05, 2012

Afterchabón (Sumo, 1987)


¿Un cantante pelado que había nacido en Italia, y que después de sobrevivir un coma hepático causado por la heroína, cantaba en inglés?¿Un rapado italiano que conoció a un argentino de origen escocés en el colegio, y que se vino a Córdoba para cantar reggae?¿Un cantante inglés calvo que tenía una banda argentina con nombre japonés pero que había nacido en Italia? Todo acerca de Sumo, y de Luca Prodan es demasiado disparatado e inverosímil para parecer cierto, pero pasó así,acá, sin más, y formó parte de la vida cultural underground de la primavera democrática. Una época que jamás se repetirá, ni en efervescencia, ni en protagonistas, ni en coordenadas, y justamente por eso, Sumo fue el non-plus ultra de la modernidad, a fuerza de absurdos, coincidencia, felices y de las otras, pero intensamente significativas.Y a pesar de haber dejado herederos (Divididos, Las Pelotas, Pachuco Cadáver) estos  reflejan de manera bastante oblicua lo que representaban cuando estaban todos juntos. Sumo fue la unión de gente de Córdoba, con un par de alucinados de Hurlingham, con un periodista devenido en músico, con el 'cantante italiano...' Era felliniano, un bote de náufragos sin destino, variopinto, y anárquico. Todo esto se refleja en este disco, Afterchabón, el último de la banda, que abre con una de esas anomalías, 'Crua Chan', una verdadera lección de historia sobre la segunda rebelión realista de los jacobitas escoceses en 1745. La canción abre con un redoble marcial, implacable, secundado por la guitarra de Ricardo Mollo en una frase cacofónica que imita gaitas en un 'loop' insidioso gracias al pedal de chorus. La voz de Luca tiene un efecto de megáfono, estentórea, lo que la hace tan apta para la guerra, como para abrir uno de los mejores discos de rock argentino de los últimos 25 años. Enseguida, y siguiendo con el disco, la acción nos lleva a Jamaica, con una reggae en clave melancólica, 'No Tan Distintos (1989)', que es enseguida borrado en intensidad por 'Banderitas y Globos', que supera la versión de 'Corpiños en la Madrugada', con ese puente en escala cromática descendente, tan Syd Barrett en 'Astronomy Domine', que uno parece estar viajando en un expreso desde Hurlingham a Cambridge, con el mismo ritmo taquicárdico de la canción. 'Mañana en el Abasto' es un mantra en acorde mayor y su sostenido, una muestra más del minimalismo musical de la banda, que sólo subraya la cadencia en arreglos sutiles de sintetizador, saxo, y alguna guitarra, en un letárgico aguafuerte a media voz, en primera persona, una viñeta de un barrio por entonces decadente y lleno de melancolía dominguera, bares vacíos, veredas llenas de verdura podrida y parejas que saludan al pasar. 'Hola Frank' es un tema 'vocalizado', más que cantado, muy en el estilo 'rapping' o 'talking' dylaniano, o 'loureediano', en un fluir de inconsciencia acentuado por una guitarra muy post punk en la vena The Fall. 'Ojos de Terciopelo' es un momento lisérgico de arpegios e increíble instrospección crepuscular, como no hubo antes  sólo quizás en 'Los Libros de la Buena Memoria' de Spinetta, y sus 'tigres en la lluvia'.' Lo Quiero Ya' es como una declaración de principios existencialista de Luca, con esa cita a Auden, 'When China Meets Africa', con aire sombrío y solo de saxo de Petinatto. 'La Gota en el Ojo' es un reggae igualmente melancólico, y con un estribillo calcado de otro reggae de Sumo, 'Rolando', del disco anterior. Mención aparte merece la labor de Superman Troglio, un tipo para el que 'tiempos débiles, o 'síncope', no existen: es su materia habitual. 'El Cieguito Volador' es una macumba amenazante cuya letra recuerda al 'Bela Lugosis's Dead' de Bauhaus ( con la misma atmósfera asfixiante, la misma  guitarra vitriólica, y los mismo coros miasmáticos) 'No te Pongas Azul' lo tiene a Diego Arnedo en contrabajo ejecutando una base hipnótica y redundante, para recibir a un Luca otra vez intimista y morrisoneano, vestido por un sedoso saxo de Petinatto, muy en la onda del Fever de Elvis que interpretaban. 'Noche De Paz' es la rendición del clásico villancico como lo hubieran hecho los Dead Kennedys, y 'Percusion Baby' es otro reggae tristón y moroso, dedicado a Stephie Nuttal, la novia baterista 'mancuniana' de Luca. Afterchabón es  un mosaico de estilos y vistas, pergeñado por una banda que que había alcanzado su madurez, como quizás ninguna otra banda lo había hecho antes, estilística y letrísticamente, sin acnés adolescentes, sin pleonasmos, ni pretensiones de 'contenido social', tan en boga hoy, o poses de 'hipermodernidad', tan al día entonces. Sólo la mirada entre sarcástica y escéptica típica de alguienm que ya pàsó los treinta y que no adhiere ningún 'ismo', por exiliado expatriado, o anacoreta metafísico( tal es la actitud del  rock posmoderno) lo cual lo hace una pieza descontextualizada, atemporal, en su belleza y su manierista encanto.
Maridajes naturales: 'Earth Sun Moon' (Love and Rockets, 1987; 'Starfish' (The Church, 1987); '40 Dibujos Ahí en el Piso' (Divididos, 1989) 'Tres Huevos Bajo Tierra' (Pachuco Cadáver, 1990)



Friday, November 09, 2012

Quedáte Conchita, Andáte Conchuda


Si bien este blog nunca tuvo un contenido político demasiado pronunciado, es inevitable permanecer abstraído de lo que viene pasando en ese ámbito en los últimos diez años. 2002 fue precisamente el año en que la crisis de representatividad tuvo su tránsito más agudo (5 presidentes en una semana, desocupación, salida de la equivalencia dólar-peso, etc) Allí apareció Eduardo Duhalde, un  peronista de centro derecha, por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, un líder que supo sanear la economía depués de la incautación de los fondos a particulares  (el Corralito) situación que derivó desde el interregnum  posterior a la caída de DeLa Rúa a a la convocatoria a elecciones en las que el presidente provisorio Duhalde propuso al ignoto y poco promisorio  gobernador Néstor Kirchner como candidato contendiente para enfrentar al desgastado y veterano Carlos Menem. Pero Kirchner resultó ser un regalo griego, ya que aprovecho las estructuras establecidas por su mentor Duhalde (red de punteros y manzaneras, los canales derivativos y aglutinantes del populoso conurbano bonarense y sus numerosos votantes, en su mayoría población carente de servicios básicos y acuciada económicamente) Nestor Kirchner se revela como un vehemente y carismático líder, reminiscente del peronismo más  setentista, con sus contubernios de guerrilla urbana, y recambio generacional, lo que significó el divorcio con Perón, y con el peronismo, un movimiento socio-político metonímico y personalista) Y cuando Néstor Kirchner muere en 2010, deja como presidente a la ya electa Cristina Fernández, su esposa, y un país donde, a pesar de la relativa bonanza económica, propiciada por la exportación de soja, el clima político se enrarece y se crispa por lo sesgado del discurso, una amalgama o pastiche de ideas en las que se advierten las doctrinas de pensadores nacionalistas como Jauretche, las tácticas de conflicto de Trotsky, y el extremismo de shock cultural de Gramsci. Este discurso virulento, lleno de aristas y maniqueísmo los lleva a adueñarse, por medio de una fluída caja compradora de conciencias, de los soportes de comunicación pública. Así, diarios, revistas, canales de televisión, y sitios de internet, comienzan a reverberar en la frecuencia del discurso oficialista, el cual adquiere tonos épicos, místicos, de revolución cultural pomposamente autapodada 'el relato', una versión cristalizada, preconcebida y fatalista de la historia de los últimos años que siempre lleva al punto álgido y definitivo del momentum 'K' como el epitome de dicho proceso (otra vez la metonimia del peronismo, un apellido como síntesis de un proceso histórico, una metonimia que confunde el nombre, el continente, el signo, con la cosa misma, la esencia, cuando en realidad es la misma engañifa de siempre, un montón de ladrones que apelan a la demagogia y a las dádivaspara perpetuarse en el poder) pero lo peor es la huella ideológica que deja esta sucesión de gestos (Kirchner bajando el cuadro de Videla en la ESMA) asociaciones (filósofos K  redactores de panegíricos, historiadores K que escriben el libreto del Relato, actores K que encarnan las nuevas versiones de la historia) y oposiciones ( el medio de comunicación que no reverbera en la vibración K es estigmatizado como anatémico, el que no está con K, está contra K) Y esto último me recuerda al cristianismo y su irrupción en la historia, adueñándose del Imperio Romano, es comparable a  Kirchner y su apropiación de las viejas estructuras de la política, como su dogmatismo nominalista ( el discurso como creador de la realidad -El relato-), los símbolos y la iconografía como forma automática  de identificación de evocación de un difuso mundo ideal en el que se mezclan dudosas marcas de una tradición de justicia social, estatismo irracional en un contexto anacrónico. Si los montoneros eran los hijos de la clase obrera que la irrupción del peronismo favoreció, estos transversales  conversos a la fe K son los perfectos discípulos, ambiguos hijos putativos del ambiguo Perón, un líder paternalista que predicaba la lealtad, pero que no adhería a nada en particular, que adulaba las masas sin identidad para propiciar su personalismo, y que ungía como herederos a hijos y entenados, multiplicando así las antinomias (el peronismo contiene lo mismo, y lo distinto, con la única condición de abrazar la doctrina)...pero, ¿y Conchita? Nada, déjenlo tranquilo, pobre Ricardo

Wednesday, November 07, 2012

900 Abuelas

Digamos que en un lugar muy remoto del Universo había una vez un brujo muy malo llamado, quizás, Arrhenius, que envidiaba a los argentinos porque tenían demasiados feriados no laborables. Por eso, y porque no la ponía nunca, decidió elaborar un castigo a nivel cósmico, como para emparejar las cosas. Como sabía mucho de genética, porque había ido a la escuela técnica, generó los embriones de 900 abuelas hinchapelotas, los cuales esparció sobre la atmósfera terrestre. Algunos cayeron en la Argentina, y germinaron, cuales semillas, convirtiéndose en peligrosas plantas carnívoras, como la socialista Alicia Moreau de Justo, o la actriz Mirtha Legrand. Pero la que me tocó a mí no tiene parangón. La convivencia con mi abuela ya lleva casi 14 meses desde su fractura de cadera. le dejaron una pierna más corta que la otra, y un nieto irrecuperable para cualquier tipo de actividad que no implique abulia y/o alcoholismo. Su convalescencia (¿obsolescencia?) la tiene en la cama como su residencia casi permanente, lo cual implica  que tengo que levantarla para que vaya al baño, bañarla, o como hoy, DESPERTARLA PORQUE SE ESTABA CAGANDO (cuando pasé al lado de su cama advertí un hilito de mierda negra, consecuencia de la ingesta de hierro y laxantes, que se bifurcaba desde su ano) Pero lo más curioso es su deterioro mental, que aveces se acentúa por algún episodio febril nocturno, que la pone a hablar pavadas, o a nombrar gente ya muerta. es curioso, pero de noche me llama Ricardito, o Daniel, cuando de día soy Diego. Este dedoblamiento, o transfiguración me tiene desconcertado...¿cuándo dejo de ser yo para ser Daniel, o Ricardo? Estos sosías míos según mi abuela, son mejores o más buenos que yo (aunque ya no sé a qué aludo cuando digo 'yo'): 'El otro chico era más bueno, tenía más paciencia'. Y ya que somos tres, páguenme otros dos sueldos. A propósito de esto último: la otra mañana, después de una noche bastante mala me preguntó, 'Cuando pongo la escupidera debajo del monedero, y hago fuerza, ¿la plata cae en la esupidera?' En un ejercicio surrealista digno de Buñuel había puesto a la función excretoria como un facilitador del sustento, como en El Perro Andaluz, figura que Buñuel extrajo de Freud y su analogía entre las heces y los lingotes de oro.

Tuesday, November 06, 2012

Jihad Alcohol


Downbeat, Offbeat. Este último año tomé más alcohol que en los últimos diez. Mitiga mi ánimo habitual, que va del enojo a la tristeza, de la ira al desaliento. Alzado, triste, o enojado, mis suprarrenales deben haber segregado suficiente cortisol como para agregar placas de ateroma a mis coronarias en vista de un futuro infarto, el cual prevengo con una aspirineta por día. En esa zona limítrofe  entre la depresión dominguera y la resaca insalvable del lunes, desplegamos un frente de batalla. Batalla de botellas, trinchera de corchos y chapitas, 'Hasta la cirrosis siempre'. La gradación alcohólica va siempre en escala proporcional a la desesperación (más ansiedad, más grados, para que pegue más rápido) o al bajón y su calidad (¿alguna ilusión amorosa inveteradamente esquiva?) El alcohol es un gran escudo en la lucha contra el tiempo, y su tránsito lento se vuelve más soportable si uno está colocado. Suponiendo que uno se siente en las antípodas o en la periferia de la existencia, el alcohol te lleva al centro del laberinto, es el hilo de Ariadna de los desposeídos, el faro de los que se ahogan en su propios pensamientos. En el centro ya no hay pensamiento, y uno es testigo de sí mismo, y la carga del cuerpo se aliviana, nos reconciliamos con la huella que los años han dejado en los procesos mentales, mellándolos de hastío e ideas recurrentes. Estar borracho es como mirar al horizonte, y sabiendo que no habrá más que eso, tener la sensación de que lo vemos por primera vez. Es como ser un recién nacido, huérfano de ayeres, chupando la teta de mamá. O como un náufrago que encalla en una isla llena de putas. Según un amigo del Chaco, santafesino exiliado como yo, 'cuando se prenden las luces de la calle, hay que tomar algo'.

Tuesday, August 28, 2012

Bradbury: La Muerte de un Veraneante

Quizás porque quise recuperar algo del chico que fui, el otro día boludeaba por el centro y me compré 'El Hombre Ilustrado'. Bradbury es un clásico indiscutible, y como tal, nunca te defrauda, lo que no le impidió ser criticado como ingenuo, demasiado optimista, o simplemente grasa, por pertenecer a un género menor y bastardeado como la Ciencia Ficción, autoayuda para astronautas o antisociales. El género que anticipó la llegada a la luna, haciendo que a casi nadie le importara demasiado el Apolo XI, porque ya habían visto esas escenas repetidas en ficción 'pulp' o películas clase 'B' en los treinta años precedentes. Y por su condición de clásico trasciende el género, ya que lo usa como una excusa para presentar los problemas humanos de siempre, sea en la voz de robots, marcianos, o en escenarios selenitas, o venusinos. Pero, ¿qué lo hace un clásico? Porque Bradbury es un clásico que entretiene a grandes y a chicos, como Disneylandia, o las tetas. Un clásico tiene dos elementos: uno sincrónico, y otro diacrónico. Rescata por un lado el zeitgeist, el espíritu del momento (la Ciencia Ficción era un género en ciernes en los E.E.U.U. en los cincuentas, con la tecnología de posguerra orientada al poder de los mass-media, y las armas de la Guerra Fría) y a la vez permanece vigente a través del tiempo y las generaciones por lo que decía antes. A diferencia de Asimov, que era un físico que usaba bastante pobremente el idioma, pero que exponía sesudas especulaciones sobre su ciencia en cuentos y novelas, Bradbury es como un visionario embriagado por los vinos de las uvas marcianas, por las brisas de los mares secos del planeta rojo, las caderas de sus exuberantes mujeres, y usa el género, que alguna vez fue un pobre artilugio para vender revistas berretas, como una forma para repasar la historia de su país, llena de pioneros arrojados a los confines de lo desconocido, haciendo uso de la conocida batería de recursos tecnológicos propios del género, pero haciendo gala también de un brillante uso de la parábola, las comparaciones coloridas, y un sutil conocimiento del alma humana en búsqueda de sentido. Su carácter metafórico le da siempre dos lecturas: una simple y otra compleja. Como en la metáfora, en la que una imagen inmediata o literal da por asociación un significado oculto, Bradbury siempre nos hipnotiza con lo evidente, para luego revelar otra trama, un dibujo a contraluz que se agita delante de una vela, como en esos veranos en que se cortaba la luz, y sólo teníamos libros para pasar el tiempo. Esos mismos veranos en que el olor en nuestras axilas nos decía que ya no éramos niños, o que Marte, imaginación mediante, bien podía ser el Chaco, tirados leyendo a la siesta, panza al piso.
Cuando en el 1997, la NASA descubrió en la Antártida un meteorito marciano con restos de bacterias congeladas, se empezó a especular con nuestro origen marciano, algo que el Mr. Ray ya había expuesto de una manera conmovedora en su cuento 'El Pic Nic de Un Millón de Años', en esa escena en que los sobrevivientes de la Tierra, luego del holocausto nuclear colonizan Marte, cuando los niños preguntan dónde están los marcianos, el padre de familia los lleva a la orilla de un calmo río, y mostrándoles sus caras reflejadas les dice '¿Quieren ver los marcianos? Ahí están'