Wednesday, March 30, 2011

Tango Locrio

Para tardes nubladas y/o lluviosas y frías, es recomendable tener un gato cerca, y algún disco de Juan D'arienzo. La iluminación ha de ser pobre, y si se trata de un foquito (no digo bombilla, porque esa va dentro del mate, este es un blog argentino, no me rompan las pelotas) es mejor que esté sucio, para que la luz sea febrilmente molesta en su escasez y que haga poco visibles los rincones.El olor es olor a lluvia, y si hay olor a lluvia, y encima es sábado, puede haber una madre o abuela que hornee algo. Una torta, con ese polvo que se llamaba Royal, y que tenía una reproducción del mismo Polvo Royal en la etiqueta, que tenía otro envase adentro, y éste otro, y así...Si ya te sentaste con la pava al lado, y el mate está listo, sólo queda ponerse a escuchar el disco. Nada de tangos contemporáneos, tipo Santaolalla, o Lavié, -menos Cacho Castagna-,: semejantes pelandrunes  carecen de barro de arrabal, y rebosan de luces hostiles del centro, desdibujan el cuadro antes descripto: un interior de Vermeer no se puede iluminar de ditroicas, o con un parmil de los que se usan en las vernissages para dar luz al último producto vitivinícola, o al culo de la última modelito de tapa, donde sí quedaría bien un Bajofondo Tangacool. Acá estamos hablando de sonido monaural, del foquito, y ya  me hinché las pelotas. Como cuando estoy en una sala de espera y una vieja chota que apesta a perfume se pone a leer un libro de Paulo Coelho y a comentar que una vez se lo cruzó en un aeropuerto ¡y viajó al lado de él hasta Roma! (Roma con una 'rrrr' que le hace cosquillas en la dentadura postiza, como a todas las viejas) Decía: luz agónica, algo de Julio de Caro, y un brasero si hace mucho frío. El gato me mira y me dice '¿Y porqué no jazz?'. 'Jazz, no, te explico', le digo yo girando en un esguince hacia la esquina donde está el gato, 'si hiciese calor, y estuviéramos en New Orleans, sí, algo dixie iría bien. No me interrumpas, Locrio, que el artículo para el blog recién va por la mitad'. En eso se hace un silencio, y el disco ya pasó a la segunda pista. El gato agarra el saxo y empieza a tocar 'Sweet Lorraine'. 'Locrio, ¿qué te  dije?¿Te pensás que esto es tomarse un vaso de tinta y cagar pitufos? El artículo tiene que estar posteado para mañana...¿en qué estaba? Sí, 'Cómo escribir un tango en una tarde gris'. Aunque el artículo podría llamarse...'Los olores de la infancia'. Y ahí hablaría de los olores a torta, horneadas con ese Polvo Royal, que tenían en la etiqueta, justamente, una reproducción del mismo envase, y sobre éste, otro Polvo royal y así...

2 comments:

Sergio Chato Flores said...

bien por el barrio y la tenue luz de una lamparita de cuartito azul. bien escrito.

maldoror said...

Se agradece, señor